Reunión de Medio Año





 

C u b a

1. MARCO CONSTITUCIONAL

El Partido Comunista tiene un derecho anterior y superior al del ciudadano como emisor de la información. Los derechos civiles y políticos del ciudadano están subordinados a los fines de la sociedad socialista y determinados por las condiciones materiales. No son inherentes a la persona, ni al ciudadano.

El Art. 53 de la Constitución de la República de 1976 reconoce la libertad de expresión de la prensa, condicionada a los fines de la sociedad socialista. El Art. 62 de la Constitución la limita aún más y el Art. 5 coloca al Partido sobre la sociedad y sobre el Estado para que oriente y organice todos los esfuerzos comunes que se realicen en la prosecución del bienestar de la sociedad.

No existe ley alguna que establezca o prohiba la censura. El papel de censor de la información lo ejerce el Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR) subordinado a la Secretaría Ideológica del Buró Político del Partido Comunista (PCC). Este Departamento fue creado a mediados de la década de 1960 - entonces con el nombre de Comisión de Orientación Revolucionaria (COR) y se encarga de las labores de propaganda e ideología del gobierno y diseña y ejecuta la política oficial para los medios de comunicación.

El periodista que se aparte de la línea oficial, puede ser expulsado de su centro de trabajo y hasta encarcelado. Juan Orlando Pérez, del semanario capitalino Tribuna de La Habana, fue despedido apenas 48 horas después de la edición del 22 de diciembre de 1995, en la que apareció su artículo ¿Quién dijo que usted tenía que dar dinero para los Cuadernos Martianos?, el cual fue desaprobado por el COR. También se destituyó de su cargo al director de ese medio informativo, Angel Zúñiga Suárez; a la subdirectora, Argentina Jiménez Rodríguez, y a la jefa de redacción, María Elena Pacheco.

El control del Estado sobre la información y la expresión de las ideas, contrasta con el nivel de instrucción alcanzado. En el país se tiene derecho a la instrucción pero no a la información.

A raíz de los cambios políticos en los países ex socialistas, entre los periodistas cubanos comenzó el debate sobre la necesidad de replantearse la política informativa. Cuando aparecieron en la prensa las primeras críticas señalando la responsabilidad de las instituciones nacionales en el desorden económico y social del país, se redujo la cantidad y frecuencia de las publicaciones periódicas, se limitó el papel a las autorizadas y fueron reubicados los periodistas considerados ?conflictivos? en otras actividades, o simplemente se les envió a sus casas. Además, se revocó la invitación permanente a las sesiones del Consejo de Ministros al presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) para evitar cualquier filtración de información sobre los problemas de la realidad nacional.

Durante el V Congreso de la UPEC celebrado en octubre de 1986, fue incluido en el tema central del cónclave ?la autocensura de los periodistas a la hora de materializar el trabajo informativo?. En el documento se establece como origen de esta autocensura ?la influencia de la situación objetiva de aislamiento, hostilidad, agresión y bloqueo permanente a que se ha visto sometida Cuba desde el triunfo de la Revolución. La discreción fue ?y todavía puede serlo- un arma en la defensa de nuestros intereses y para la seguridad del país?, dice el documento.

La libertad de prensa está reconocida como un derecho en la Constitución de la República ? aunque de manera condicionada -, pero no está garantizada como un desarrollo propio de la libertad de expresión e información. El periodista no tiene libertad e independencia frente al Gobierno, al Partido Comunista, a la Revolución y al Estado, siendo éste último el único propietario de los medios de producción. El periodista ejerce su profesión sin protección para su conciencia.

La política oficial del Partido y del Gobierno con relación a la prensa y los límites dentro de los cuales ésta puede ejercer sus libertades, está expresada en la siguiente declaración:

?La función crítica de la prensa como ?cuarto poder? no es necesaria para la democracia revolucionaria cubana?. (Palabras de Fidel Castro ante el Segundo Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, publicado en Cuba Socialista (La Habana) 6 (23), septiembre-octubre de 1986. Reproducido en Rectificación. Fidel Castro sobre el proceso de rectificación en Cuba (1986-1990). Selección Temática. Colección Verde Olivo. Editora Política. La Habana, 1990. Pp 71-75.)

Ya desde el Proyecto del Programa del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en 1997, se expresaba que los medios de difusión masiva, así como las instituciones educativas y culturales, tienen ante sí el mayor reto; garantizar la continuidad de las ideas y valores socialistas, patrióticos, antiimperialistas, de la Revolución misma, en las futuras generaciones de cubanos?.

 

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