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C
u b a
22.
PROYECTOS DE LEY QUE AFECTARIAN A LA PRENSA
La
economía antes de 1985 dependía, en gran medida, en sus relaciones
comerciales de los países socialistas de Europa del Este y de la
Unión Soviética. La desaparición del bloque socialista y el desmembramiento
de la Unión Soviética no solo afectó adversamente a la ya maltrecha
economía cubana, sino que, políticamente, presentó un reto para
las bases ideológicas sobre las que estaba fundado el poder revolucionario.
Como
respuesta a esa crisis económica y política, el gobierno decretó
una serie de medidas de emergencia bajo el nombre de Período Especial
para la Guerra en Tiempos de Paz, que materialmente se ha traducido
en una mayor austeridad económica con niveles mínimos de abastecimientos
a la población.
La
escasez de materiales ha sido el pretexto del gobierno para reducir
las publicaciones en un 58%, lo cual representa un 78% de ejemplares
menos. En el caso del periódico Granma, el de mayor circulación
nacional con 710,000 ejemplares diarios, la tirada diaria se redujo
en un 41,2%; además, dejó de circular los lunes hasta bajar su tirada
a un 51%.
Para
el segundo periódico en importancia, Juventud Rebelde, la
reducción fue más drástica, un 87%.
Las
transmisiones de televisión disminuyeron en un 34,9%. En el caso
de los telecentros de las provincias, la reducción en sus horarios
de servicios fue de alrededor del 33%.
Con
el reconocimiento por parte del gobierno de que las presentes condiciones
económicas en las que vive el país han dado lugar a que se abra
un debate en el terreno ideológico, en lo que consideran un momento
crítico en la vida de la Revolución, la prensa ha sido llamada a
jugar un papel cada vez más oficialista.
Como
parte de esta política, el Partido Comunista y otras organizaciones
militantes como la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y la misma
Central de Trabajadores de Cuba (CTC), están ejerciendo una mayor
supervisión sobre los diferentes medios de prensa, de acuerdo a
lo expresado por Carlos Aldana, entonces jefe del Departamento de
Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido Comunista
de Cuba en la clausura del V Congreso de la Unión de Periodistas
de Cuba en Octubre de 1986: ?... es inconcebible que del contenido
del periódico Juventud Rebelde, de sus proyecciones, de su
temática, esté ausente o pueda marginarse el Buró Nacional de la
Juventud Comunista; y que del contenido de Trabajadores, no tenga
influencia inmediata en sus proyecciones la Dirección, el Buró,
el Secretariado Nacional de nuestra Central de Trabajadores?.
Las
condiciones bajo las que habrá de trabajar la prensa mientras persistan
las actuales condiciones de crisis en el país fueron planteadas
por el mismo dirigente partidista en un discurso pronunciado en
marzo de 1992, durante la instauración del día de la prensa: ?Estamos
en un momento, verdaderamente decisivo, un momento en que sólo puede
ser director de un programa de televisión un revolucionario a carta
cabal?.
En
este mismo discurso Carlos Aldana detuvo el proceso de apertura
informativa en que había entrado la prensa cubana desde 1986 luego
del llamado que hiciera el gobierno para que, haciendo uso de la
crítica, la prensa contribuyera al mejoramiento de la gestión gubernamental
y económica.
Aunque
el alcance de estas críticas estaba acotado por lo expresado en
el documento aprobado en el IX Pleno del Comité Central del Partido
Comunista que expresaba: ?Al ejercer la crítica debe distinguirse
con precisión la que enjuicia al enemigo de clase, de la que valora
el trabajo de quienes integran las filas de la revolución, cuyas
faltas no corresponden a criterios hostiles a nuestra ideología
ni a nuestra política?. Con el Período Especial en vigencia se dieron
marcha atrás a muchas medidas que conducirían a una apertura informativa
Casi
inmediatamente después de ese discurso, en 1992, Aldana fue sustituido
como secretario ideológico del PCC por José Ramón Balaguer, quien
dirigió la restructuración de la dirección de la UPEC en la búsqueda
por ejercer un mayor control sobre la información.
La
desición de no permitir ninguna modificación de la línea de control
y dirección de la información, asi como de los profesionales que
la producen y de los medios que la difunden, quedó explicita en
el informe al V Pleno del Comité Central del Partido Comunista de
Cuba, efectuado el 23 de marzo de 1996. En el cual se reiteró cualquier
intento de crítica o simple análisis de la realidad nacional, con
una acción de guerra contra el país.
No
se vislumbran ni a corto, mediano o largo plazo cambios en la política
informativa del Estado cubano, si continúan las actuales condiciones
políticas en el país.
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