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Reunión de Medio
Año
República Dominicana
Casa de Campo
Marzo 15 al 19, 2002
CONCLUSIONES
La estadística de la muerte sigue ensombreciendo
a las Américas y el asesinato de periodistas se ha convertido casi en
una rutina. En los últimos seis meses, dos hombres de prensa fueron ultimados
en Colombia y uno respectivamente en México y en Haití. Se acentúa
la tendencia de presuntos dirigentes de iniciar campañas de desprestigio
que llegan inclusive a nombrar a las futuras víctimas en Colombia y en
Haití. De esa manera se trata de incitar a la violencia para acallar
las voces de los portadores de preguntas, cuestionamientos y opiniones diferentes
a las que quieren imponer los poderosos.
Las dos fuentes principales de la violencia contra los periodistas son los agentes
del narcotráfico y del autoritarismo. En Colombia, la amenaza proviene
de las fuerzas paramilitares y las narcoguerrillas. En Haití, la inacción
del gobierno en la defensa de la libertad de prensa ha otorgado a grupos radicales
pro-gobierno licencia para amenazar, hostigar y asesinar.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha superado ya la etapa de los
más violentos ataques verbales e incitaciones a las turbas contra los
medios de comunicación del país para pasar a las agresiones físicas
contra camarógrafos y reporteros en las calles de Caracas. Grupos de
provocadores azuzados por el gobierno sitian los edificios donde funcionan los
diarios. Poco a poco cae la careta democrática del régimen y crece
su identificación con el fascismo de los años 30. No en vano,
Chávez comenzó destruyendo toda posibilidad de independencia del
sistema judicial para asegurarse un poder ilimitado. Ya en 1999, cuando en la
práctica destituyó a la Suprema Corte de Venezuela y modeló
un sistema judicial a su gusto, dejaba en claro sus tendencias al absolutismo.
A la manera de los reyes de antaño, Chávez parece creer que encarna
al estado.
La muerte en Pakistán de Daniel Pearl, el corresponsal de The Wall Street
Journal para el Sur de Asia, compromete aún más al periodismo
del continente a continuar con su labor profesional sin claudicaciones. Sin
embargo, en Estados Unidos ha habido lamentables intentos de parte de agencias
gubernamentales de limitar la libertad de expresión. Por ejemplo, en
octubre un memorando de la oficina del Secretario de Justicia ordenó
que antes que una agencia federal dé a conocer hechos o datos de acuerdo
a la ley federal de acceso a la información debe considerar, "la
seguridad nacional, mejorar la eficiencia de nuestros organismos policiales,
la protección de información comercial delicada y, lo que es más
importante, la preservación de la privacidad." Subordinar la búsqueda
de la verdad a todas esas condiciones atenta contra la libertad.
En Costa Rica, otra nación con tradición democrática, un
afán reglamentarista y severas interpretaciones jurisprudenciales crean
un ambiente legal muy restrictivo para la libertad de expresión. Numerosos
periodistas han confesado que ante las presiones presuntamente surgidas de la
legislación y fallos judiciales han debido optar por la autocensura.
La impunidad de las fuerzas represivas del estado se ejerce ya no solamente
contra los cubanos que intentan ejercer el periodismo en su país bajo
las más adversas condiciones sino también sobre los corresponsales
extranjeros. De esta manera, Fidel Castro indica a su discípulo Hugo
Chávez la ruta de las dictaduras.
La democracia es más que elegir los gobiernos por el voto popular, por
eso es imprescindible que las naciones latinoamericanas persistan en construir
sociedades plenamente democráticas en la que rija el estado de derecho
con plena libertad de prensa. La Sociedad Interamericana de Prensa siempre ha
considerado que en la interpretación que hagan los jueces del derecho
humano y constitucional a expresar todas las ideas y opiniones descansa la posibilidad
de garantizar la libertad de prensa. Por esta razón, la Sociedad Interamericana
de Prensa ha convocado a una Conferencia Hemisférica sobre la libertad
de prensa y el poder judicial que se desarrollará en Washington del 22
al 24 de junio.
La acción de periodistas y jueces, cada cual cumpliendo con su misión,
es fundamental para consolidar la democracia.
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