|
| |
|
57 Asamblea General
Washington, D.C.,octubre 12-16, 2001
CONCLUSIONES
Los ataques terroristas a la libertad
redoblaron el compromiso de los miembros de la Sociedad Interamericana de
Prensa de celebrar su 57 Asamblea en Washington D.C., una de las dos ciudades
que fueron blanco del terrorismo. En una actitud rara vez tan manifiesta,
más de 400 periodistas de todo el continente han coincidido en afirmar
que los ataques no fueron sólo contra Estados Unidos, sino contra la
democracia y, de hecho, la humanidad entera. A un mes de los atentados y teniendo
como foro la ciudad de Washington, la reunión cobró así
un sentido de afirmación de los principios democráticos fundamentales
que inspiran a los pueblos libres.
Uno de los factores que ha determinado el constante asesinato de periodistas
en Colombia ha sido la acción de otra forma de terrorismo. El último
semestre fue especialmente dramático. Siete colegas colombianos murieron
en el ejercicio de sus funciones periodísticas, convirtiendo a este
período en uno de los más violentos para la prensa colombiana.
El total de periodistas muertos en el continente suma 12, ya que otros cinco
fueron asesinados en Bolivia, Brasil, Costa Rica, Guatemala y México.
Los autores de los crímenes fueron narcotraficantes, grupos guerrilleros
y paramilitares, funcionarios y, en muchos casos, desconocidos que cuentan
con poderosas complicidades.
Las agresiones y los intentos de intimidación contra medios y periodistas
en casi todo el continente son tan numerosos que es imposible enumerarlos.
Desafortunadamente, la impunidad continúa siendo el elemento común
en todos estos delitos.
La catarata de juicios frívolos, la vigencia de normas arbitrarias
que pertenecen más a un pasado que debería estar sepultado y
las consecuentes decisiones judiciales que se derivan de estas situaciones
acosan a periódicos en Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador,
Jamaica, Guatemala, México, Honduras, Paraguay y Uruguay. En algunas
de estas naciones se habla ya de una "industria de la indemnización"
por las demandas por daños morales contra los periódicos.
El intento de usar a la justicia para acallar a los diarios con la aplicación
de leyes como la del desacato, la penalización de la difamación
y supuestas defensas de la intimidad de funcionarios públicos se ha
extendido por todo el continente. Tal vez el caso paradigmático que
ilustra este abuso sea el del diario El Liberal, de Santiago del Estero, Argentina,
que por reproducir una información de otro periódico se enfrenta
a querellas de 4.000 mujeres afiliadas al partido del gobierno provincial
que, en conjunto, le reclaman 19 millones de dólares.
El gobierno de Venezuela cuenta con un sistema judicial que responde a sus
fines políticos y utiliza los medios estatales de comunicación
para intimidar y silenciar toda voz diferente a la del poder. En este contexto,
la sentencia conocida como 1013, restringe el ejercicio de la libertad de
expresión y el derecho a la información y manipula el presunto
derecho a réplica previsto en la Constitución de ese país
a manera de censura. Esta aberración permite que el presidente goce
del privilegio de no otorgar el presunto derecho de réplica en los
medios oficiales, al tiempo que obliga a los independientes a otorgarlo. Con
esta maniobra se desenmascara el propósito que animó a quienes
incluyeron el presunto derecho de réplica en la Constitución.
La prensa de Estados Unidos ha reaccionado con preocupación a la propuesta
del gobierno del presidente George W. Bush de limitar el libre flujo de la
información mediante la autocensura. El gobierno ha solicitado que
los medios de comunicación censuren vídeos y transcripciones
de los comunicados de Osama bin Laden, a pesar del derecho ciudadano a estar
informado. El temor de parte del gobierno es que los comunicados podrían
contener mensajes en clave. Sin embargo, si tal autocensura fuese a prevalecer,
el pueblo de Estados Unidos sería el único del mundo sin conocimiento
de lo que Bin Laden está diciendo. Este tipo de intentos de restringir
la libertad de expresión contradice la tradición democrática
de este país. La fortaleza de las instituciones y de la ciudadanía
estadounidenses hacen innecesarias medidas de este tipo. El gran desafío
al que se enfrenta Estados Unidos es demostrar que se puede defender la seguridad
nacional sin sacrificar la libertad.
En Brasil, Chile, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Venezuela se sigue intentando
limitar el ejercicio del periodismo exigiendo licencia previa para desempeñar
ciertas funciones profesionales y para quienes desean divulgar informaciones
o expresar sus ideas a través de la prensa. Este es un atentado que
viola la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
En la Cuba totalitaria de Fidel Castro no hay libertad de expresión,
no hay prensa. Sólo hay una verdad
la mentira oficial.
En el lado positivo, es alentadora la decisión de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos de suspender la ejecución de la sentencia contra
el periodista costarricense Mauricio Herrera Ulloa, por cuatro delitos de
publicación de ofensas en la modalidad de difamación. El periodismo
del continente espera ahora que la Corte ratifique el derecho del pueblo a
la información diversificada.
Las investigaciones que se llevan a cabo como consecuencia del Proyecto Impunidad
impulsado por la SIP, demuestran que es posible esclarecer la red de complicidades
que caracteriza los procedimientos oficiales para individualizar a los culpables
de los asesinatos de periodistas. Tal es el caso de la periodista guatemalteca
Irma Flaquer, desaparecida en 1980 e investigado por la SIP desde 1996. Este
trabajo investigativo culminó con un "acuerdo amistoso" con
el gobierno de Guatemala a través de la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, tras el cual se están desarrollando una serie
de actividades para la dignificación de la memoria de la periodista
y para, especialmente, reabrir el proceso judicial.
En el contexto de los trabajos de investigación y difusión de
los principios de la Declaración de Chapultepec, se han desarrollado
estudios de legislación comparada que destacan las iniquidades de las
normas legales que se aplican a periodistas y medios de comunicación
en América Latina. En varios países se han presentado ahora
proyectos cuyo objeto es derogar las leyes que, por ejemplo, penan con cárcel
a periodistas que podrían haber incurrido en difamación.
La prensa del continente ha sabido evolucionar de acuerdo a las exigencias
de los pueblos y el avance de los ideales democráticos. Quedan pendientes
muchos desafíos que el periodismo continental está dispuesto
a confrontar. La creciente solidaridad ante la amenaza de la plaga social
que representa el terrorismo encuentra en los diarios de las Américas
una expresión pluralista y representativa. Los atentados terroristas
demandan actitudes de firmeza tan absolutas como la decisión de defender
la libertad. No hay, en esta circunstancia, diferencia alguna entre el periodismo
en Estados Unidos, en el Caribe y en América Latina.
Preguntas ó Comentarios? escríbanos
© 2002 Sociedad
Interamericana de Prensa. Todos los derechos reservados.
|
|
|