Informe del presidente
de la Comisión de Impunidad
Alberto Ibargüen, The Miami Herald,
24 de octubre del 2004
Asamblea General de la SIP
Antigua, Guatemala
Nuestra lucha contra la impunidad
continúa con avances y retrocesos.
En lo
positivo, nos entusiasma que el estado de Guatemala, a través de su
presidente Oscar Berger, haya admitido en julio pasado su responsabilidad
internacional ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por el asesinato
del periodista Jorge Carpio Nicolle, ocurrido en 1993. Este gesto, sumado
a la responsabilidad admitida años atrás por el caso de Irma
Flaquer, crea antecedentes importantes que nutren el sistema jurídico
interamericano y que podrán ser utilizados para tratar de esclarecer
otros crímenes contra periodistas.
Como recordarán,
ambos asesinatos son parte de las investigaciones originales de nuestro proyecto
Crímenes Sin Castigo Contra periodistas, cuyos resultados nos permitieron
impulsar estos dos casos ante la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos.
La insistencia
de nuestra organización ante el actual presidente de México,
Vicente Fox, también arrojó saldo positivo. Por primera vez
en la historia de ese país, el crimen de un periodista es absorbido
por la jurisdicción federal. Se trata del caso del periodista Francisco
Ortiz Franco, editor del semanario Zeta, de Tijuana, quien fue asesinado por
narcotraficantes, semanas después de que nos prestó colaboración
durante la revisión del expediente de Héctor Félix Miranda.
Esa decisión
ya ha creado un antecedente en México. Las autoridades nacionales también
atrajeron a su jurisdicción el caso del periodista Francisco Arratia
Saldierna, asesinado a fines de agosto.
El gobierno
mexicano envió al Congreso federal un proyecto de ley que permitirá
a la Procuraduría General de la República, asumir la investigación
de casos graves contra los derechos humanos, incluidos los asesinatos contra
periodistas.
También
nuestros esfuerzos estuvieron enfocados en Brasil, donde una similar legislación,
a la que solo le resta ser aprobada por el Senado nacional, permitirá
que los crímenes contra periodistas sean absorbidos por la jurisdicción
federal.
Existen
otros datos concretos sobre los avances que estamos logrando: de los 56 casos
que hemos investigado desde 1995 hasta la actualidad, hubo sentencias en 20
de ellos, y 36 individuos están en la cárcel como autores materiales.
En lo
negativo, tenemos que lamentar varios hechos.
En primer
término, en lo que consideramos como un retroceso a la lucha contra
la impunidad en Colombia, a principios de octubre fue liberado Luis Carlos
Molina Yepes, quien cumplía una sentencia por el asesinato de Guillermo
Cano. Yepes, el hombre que procuró las armas y vehículos a los
sicarios que asesinaron a Cano, recuperó su libertad tras solo seis
años de prisión, favorecido por el mecanismo de rebaja de penas,
tras fabricar escobas y veladores en la cárcel.
Tenemos
la esperanza que con el nuevo Código Penal de Colombia que entrará
en vigencia en el 2005, en el que los crímenes contra periodistas tienen
agravantes, se refuerce la lucha contra la impunidad.
Lamentablemente,
la violencia no está declinando, y a la lista de países donde
matan periodistas debemos incorporar en este último semestre a Perú,
Paraguay, República Dominicana y Venezuela.
Desde
nuestra última reunión en marzo, han sido asesinados nueve periodistas
y un voceador: Jorge Lourenço dos Santos y José Carlos Araújo,
de Brasil; Francisco Arratia Saldierna, Francisco Ortiz Franco y Roberto García
Mora García, de México; Samuel Román, de Paraguay; Alberto
Rivera Fernández, de Perú; Juan Andújar, de República
Dominicana y Mauro Marcano, de Venezuela.
Los violentos
no se ensañan solo contra los periodistas, sino también contra
otros actores de los medios de comunicación. En septiembre pasado,
en Colombia, Jaime Alberto Madero Muñoz, voceador durante 20 años
en la Plaza de Mercado de Santa Marta, fue asesinado por vender ejemplares
de El Informador en el que se publicaba la noticia sobre la captura de seis
reconocidos paramilitares que operaban en esa región. El voceador fue
amenazado de que perdería su vida si pregonaba esa noticia.
En honor
a todos ellos, pido un minuto de silencio.
Proseguiremos
trabajando en contra de la impunidad en varios frentes:
Seguimos
con las investigaciones de nuestra Unidad de Respuesta Rápida sobre
los casos de Santiago Leguizamón y Samuel Román en Paraguay
y los de Zelmar Michelini, Rodolfo Fernández Pondal y Marcelo Gelman,
en Argentina.
Ya fuimos
citados para febrero próximo a la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, adonde seguiremos insistiendo ante el gobierno del Brasil
por nuestras investigaciones sobre Aristeu Guida da Silva, Ronaldo Santana
de Araújo, Manoel Leal de Oliveira y Zaqueu de Oliveira.
Continuaremos
nuestra labor con las procuradurías estatales mexicanas de Baja California
y Chihuahua para la revisión de los expedientes de Héctor Félix
Miranda y Víctor Manuel Oropeza, otros de los dos casos que comenzamos
a investigar en 1995.
En conjunto
con la Comisión de Periodistas en Riesgo que preside Enrique Santos
Calderón, seguimos dándole importancia al trabajo de prevención.
En los últimos meses, hemos entrenado a 334 periodistas en seminarios
que hemos ofrecido para enseñar cómo minimizar riesgos en zonas
hostiles y durante coberturas noticiosas. El más reciente seminario
lo efectuamos en Puerto Príncipe, Haití, justo durante las escaramuzas
a principio de octubre. Otros países donde realizamos seminarios fueron:
Argentina, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Paraguay y Venezuela.
Por otro
lado, creemos que es fundamental seguir con la campaña de educación
pública a través de los avisos que 227 publicaciones de todo
el continente siguen publicando todos los meses. Creemos que muchos de los
logros y avances que estamos logrando con los gobiernos, se debe en gran parte
a la avalancha de cartas y peticiones de ciudadanos comunes que esta campaña
genera. Nuestra página www.impunidad.com es visitada por más
de 600 personas promedio en forma diaria.
Quiero
agradecer el compromiso a cada una de estas publicaciones e invitar a las
que no lo están haciendo, porque sí se están viendo los
resultados concretos.
En los
próximos meses iniciaremos una campaña a través de las
radios con el apoyo de la Asociación Internacional de Radiodifusión,
y seguramente multiplicaremos nuestro impacto.
Una vez
más, quiero expresar nuestro especial agradecimiento a la Fundación
John S. y Lames L. Knight, que nos permite seguir realizando este importante
trabajo a favor de la libertad de prensa y de la democracia en el hemisferio
occidental.