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Reunión de Medio Año
Los Cabos
Marzo 12 al 15,2004
México
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ARGENTINA
En un país que lentamente
se va recuperando de la crisis social y económica más profunda
que se recuerda, los medios de comunicación están aún muy
lejos de mostrar alguna mejoría.
Ante todo, se registra un grave atentado a la libertad de prensa cuando desde
la Presidencia de la República algunos funcionarios presionan a través
de llamadas telefónicas a medios de comunicación y periodistas
que critican al gobierno.
En estos últimos años, la prensa ha visto caer en forma alarmante
su circulación de ejemplares y su venta publicitaria, mientras los costos
se han encarecido a raíz del aumento de insumos y equipos importados
por efecto de la devaluación que triplicó el valor del dólar
estadounidense.
Las distintas administraciones que rigieron al país en este período
implementaron medidas que no sólo no interpretaron esta realidad para
revertirla, sino que impusieron condiciones cada vez más rigurosas y
acrecentaron la ya agobiante presión impositiva.
En 2000, el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo dispuso la
imposición del Impuesto al Valor Agregado al precio de tapa de diarios
y revistas, lo que puso en jaque a un sector que claramente depende del consumo
interno. Para sostener las empresas periodísticas, se encontró
un remedio poco ortodoxo, los llamados "Planes de Competitividad",
que permitieron una compensación impositiva entre el IVA y los aportes
patronales, hasta marzo de 2003. Luego, se aplicó otro sistema que constaba
en considerar los aportes patronales como crédito fiscal a cuenta del
IVA, que venció en julio último, aunque permaneció vigente
por una medida cautelar peticionada por algunos diarios que avaló la
Justicia. Esta situación es provisoria y alcanza sólo a los diarios
incluidos en el amparo.
En vista de esta preocupante situación, la prensa argentina reclama entonces
que, hasta tanto se obtenga una solución de fondo, el Gobierno se retrotraiga
al sistema que permita considerar crédito fiscal a cuenta del IVA a las
sumas que se depositen por aportes patronales, con lo cual se contemplaría
la situación de cada empresa.
Algunas empresas periodísticas arrastran deudas fiscales que han resultado
en embargos judiciales o intervenciones en sus cajas.
En un inusitado intento de aplicar la censura previa sobre un diario, el 2 de
febrero pasado la empresa editora del diario El Tribuno, de Salta, Horizontes
S.A., fue notificada de una resolución del juez de feria Guillermo Félix
Díaz por la cual dispuso imponerle una serie de restricciones en su labor
informativa sobre un caso judicial que conmueve a la comunidad salteña.
Esta medida fue aplicada a pedido del abogado de Francisco José Álvarez,
procesado y luego sobreseído por el asesinato del chofer de ómnibus
José Antonio Morales, ocurrido en 1994, que tomó un alto grado
de exposición pública. El diario El Tribuno reflejó en
sus páginas acontecimientos y opiniones.
A través de su disposición, el juez Díaz estableció
que el diario “debe abstenerse de utilizar expresiones, oraciones, frases
o palabras que pudieran importar un avance sobre la presunción o principio
de inocencia de que goza el actor, o de publicar su fotografía”.
La interdicción se extiende a “notas, comentarios -firmados o no
firmados- o de referirse, bajo cualquier forma, con relación a los hechos
que fueron investigados” en la causa mencionada. El eventual incumplimiento
de la resolución implicaría la aplicación de una “condena
conminatoria” fijada en 5.000 pesos para cada caso.
La prensa argentina expresó su más enérgico rechazo a esta
medida, ya que constituye una hipótesis manifiesta de censura, que vulnera
los artículos 14 de la Constitución Nacional y 13 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, que impiden todo tipo de censura.
Desde la recuperación de la democracia argentina en 1983, el asesinato
del reportero gráfico de la revista Noticias José Luis cabezas,
ocurrido en la ciudad balnearia de Pinamar el 25 de enero de 1997, fue un atentado
grave contra la libertad de prensa. En un juicio ejemplar, los principales responsables
del crimen fueron condenados y se les aplicaron severas penas de reclusión.
Lamentablemente, el 13 de noviembre pasado, la Sala I de la Cámara de
Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires resolvió reducir
las penas a quienes fueron condenados como asesinos del fotógrafo. De
acuerdo con la legislación que computa doble los años pasados
en prisión sin un fallo firme, algunos de los encarcelados podrían
quedar libres a fines de este año.
El diario Castellanos, de Rafaela, Santa Fe, a raíz de un juicio por
daños impulsado por el intendente de la ciudad, Ricardo Peirone, fue
objeto de un embargo judicial sobre su planta impresora por la cantidad de $
45.000.
Peirone se sintió agraviado por diversas notas que publicó el
diario sobre un hecho supuestamente reñido con la ética de su
función. El intendente solicitó y obtuvo un embargo preventivo
por el monto de su reclamo que la jueza civil de primera instancia hizo efectivo
sobre las máquinas impresoras del diario.
En diciembre del 2003, el camarógrafo Federico Torres y el cronista Alejandro
Vargas, corresponsales de Canal 9, de Resistencia, fueron alcanzados por balas
de goma mientras cubrían una manifestación de trabajadores municipales
en la ciudad de Corrientes.
En la ciudad de San Cosme, Corrientes, sujetos que intentaban copar un establecimiento
ganadero arrojaron a un zanjón un móvil del diario Época
y obligaron a retirarse al fotógrafo Miguel Fleitas ante la pasividad
de los efectivos policiales.
Los periodistas Jorge Ríos, Cintia Olmedo y Julián Ríos,
del canal de cable de la ciudad de Conscripto Bernardis, fueron agredidos por
un grupo de personas que respondían a las órdenes del electo senador
provincial Luis Luna, mientras cubrían un corte de tránsito sobre
la ruta 127.
El periodista Damián Carreras y el camarógrafo David Barud, de
Teleocho Noticias, de la ciudad de Córdoba, fueron agredidos cuando intentaban
entrevistar al vicedecano de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad
Nacional de Córdoba, Jorge González Segura.
José María Delloro, reportero gráfico de la agencia Télam,
resultó agredido durante un enfrentamiento entre desocupados y policías
en la ciudad de Neuquén. Delloro recibió un impacto de granada
lacrimógena en su cabeza y debió ser trasladado a un centro asistencial.
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