|
Reunión
de Medio Año
Ciudad de Panamá ,Marzo 11-14, Panamá
|
ARGENTINA
Como una
bomba de efecto retardado, cuyo contenido viene acumulando presión desde
hace años, la crisis que envuelve al periodismo argentino ha estallado
en estos días detonada por el informe preliminar de la Sociedad Interamericana
de Prensa con un balance negativo que se encargó de legitimar el propio
presidente Néstor Kirchner, con sus manifestaciones agraviantes hacia
el papel de los medios independientes.
Argentina
está superando la peor crisis económica de su historia con profundo
impacto social y un desgaste institucional que hasta puso en riesgo la gobernabilidad
y con ella a la democracia que tanto esfuerzo costó consolidar. En ese
contexto sobrevivió la mayoría de las empresas periodísticas
--muchas sucumbieron irremediablemente-- y la secuela económica y financiera
sigue golpeando con rigor porque la recuperación de los medios es mucho
más lenta que la de otros sectores de servicio.
Este punto
de inflexión ha sido aprovechado arteramente por una gestión de
gobierno que utiliza mecanismos sutiles y fiscales, pero contundentes, para
complicar la solvencia económica y financiera de las empresas, especialmente
pequeñas y medianas, único bastión para mantener su independencia.
Todas estas
dificultades podrían afrontarse con mayor optimismo si no se advirtiera
en las esferas oficiales una actitud de recelo y desconfianza hacia los medios.
Al ser observados con aprensión, parece ignorarse su papel fundamental,
que consiste en promover una opinión pública correctamente informada
y facilitar la intercomunicación entre gobernantes y gobernados, misión
indispensable para el funcionamiento de las instituciones democráticas.
Si los gobernantes ignoran las opiniones y apetencias del pueblo, y los gobernados
no conocen con amplitud los pasos de sus mandatarios, la democracia pierde uno
de sus ingredientes fundamentales. Acá se agravia la consideración
que merece la prensa y la del pueblo que no recibe toda la información
pública. Los discursos de los gobernantes dicen sólo lo que quieren
expresar pero no lo que el pueblo necesita saber.
El autoritarismo,
enquistado en la gestión de gobierno y en varias administraciones provinciales,
seguirá avanzando en igual proporción al de las indecisiones y
la pasividad de las empresas periodísticas. Es necesario revalorizar
el papel del periodismo independiente como interlocutor válido de la
opinión pública.
Los medios
de comunicación tienen el desafío no sólo de rehacer sus
maltrechas economías y estructuras productivas sino también de
superar sus deficiencias informativas para brindar con amplitud todo lo que
el público tiene que saber, con veracidad y objetividad.
No obstante
estas descripciones, puede afirmarse que la libertad de prensa existe en Argentina
con restricciones, y estas tendencias o hechos preocupantes y graves señalados,
si se mantienen en el tiempo, pueden ensombrecer el horizonte de la libertad
de prensa.
La delegación
de la SIP que analizó los problemas de los medios argentinos desde el
28 de febrero hasta el 4 de marzo expresó en su conferencia de prensa
en Buenos Aires que los medios no esquivan su responsabilidad, aunque admitieron
faltas propias de las empresas y de los periodistas y destacaron que las presiones
sobre la prensa inciden en la información que se transmite al público.
Otras cuestiones
de fondo que afectan a la libertad de prensa en Argentina son las siguientes:
La asignación
de la publicidad oficial se ha convertido en una espina irritativa, ya que no
se aplican criterios técnicos y objetivos para su distribución
y el propio Jefe de Gabinete del gobierno nacional ha declarado que asiste a
unos más que a otros para evitar favorecer a los medios grandes. El presidente
del Comité Federal de Radiodifusión, Julio Bárbaro, también
admitió en un reportaje publicado por el diario La Nación el 6
de febrero último que se aplican criterios discrecionales para asignar
publicidad a los medios audiovisuales.
La publicidad
forma parte de los ingresos para afianzar la independencia económica
de las empresas, pero esto no quiere decir que el papel del periodismo independiente
no sea el de fiscal nato de una clase política que prescinde de la prensa,
en la creencia de que la única línea editorial que se defiende
es la del debe y el haber, no la de un derecho constitucional que ampara una
libertad considerada estratégica.
Otro tanto
ocurre con la demorada Ley de Acceso a la Información Pública,
de dilatado tratamiento en el Congreso y que no pudo ser sancionada en virtud
de los cambios de criterio que influyeron en el texto definitivo, despertando
la sospecha de la falta de interés en tal sanción por parte del
partido gobernante. Los cambios dificultan y entorpecen el acceso del público
en vez de facilitarlo, como debería ser de acuerdo con normas republicanas
y de principios de rendición de cuentas y transparencia. La mayor preocupación
es que el nuevo proyecto incluye a entes privados, entre los que estarían
los medios de comunicación, como sujetos obligados a esta ley y a abrir
sus archivos.
Recientemente,
la justicia de la provincia de Buenos Aires ordenó al Ejecutivo de la
municipalidad de La Plata entregar toda la información relacionada con
su nómina de personal, tanto permanente como contratado, al hacer lugar
a un requerimiento efectuado por el diario El Día de esa localidad, después
de agotar las instancias administrativas para obtener información pública.
La resolución judicial, más allá de sus alcances sienta
un precedente valioso sobre el acceso de la prensa a la información pública.
La Ley de
Radiodifusión dictada por el gobierno militar en 1980 y que rige con
enmiendas parciales no ha sido reemplazada por una normativa que atienda los
cambios del sector y, sobre todo, a la evolución de la concepción
social de la libertad de prensa. Sabido es que el Estado administra el espectro
radioeléctrico y que la concesión de las ondas o su renovación
pueden estar influenciadas por intereses políticos. Una mayor claridad
serviría para aventar suspicacias y robustecer el funcionamiento de los
medios audiovisuales. La proliferación de radios sin el debido proceso
de licitación, han creado un caos en el funcionamiento de las emisoras
legalmente establecidas.
Se ha autorizado
a todas las municipalidades, mutuales y entidades de bien público a explotar
señales radiofónicas aumentando la cantidad de medios en manos
del Estado. El país ya cuenta con una red de radios nacionales pertenecientes
al gobierno en todas las provincias y grandes municipios, además del
Canal 7 de televisión, la agencia TELAM de noticias y medios de prensa
y audiovisuales de propiedad de gobernantes de las provincias o de terceras
personas allegadas a ellos.
La misión
de la SIP recibió denuncias sobre discriminación de parte del
gobierno en materia de otorgamiento de publicidad oficial, discriminación
informativa y presiones, disimuladas pero directas, contra profesionales de
la prensa que se ejercen desde el poder.
El gobierno
ha definido como medio "extorsivo" a la revista Noticias por el solo
hecho de informar y criticar la gestión oficial y, por supuesto, la privó
de acceso a la información pública y a asignaciones publicitarias.
El acceso a fuentes informativas oficiales ha desaparecido desde el momento
en que, según declaraciones del Dr. Alberto Fernández, jefe de
Gabinete, la estrategia gubernamental de comunicaciones la lleva a cabo directamente
el presidente con discursos en actos públicos, poniendo en evidencia
una falta de respeto a la función de la prensa como medio idóneo
para informar al público sobre la actividad gubernamental. Existe una
real desconsideración por la actividad de la prensa.
No obstante,
como también lo ha advertido la misión de la SIP, los medios y
los periodistas luchan contra tales adversidades y, en algunos casos, se ha
actuado con excesiva prudencia o bien con debilidades frente al autoritarismo
afectando el cumplimiento de los principios profesionales de informar todo lo
que ocurre con objetividad.
En Argentina
existe el suficiente pluralismo periodístico para que estas situaciones
no hayan derivado en "desinformaciones", en el sentido estricto del
término, como aduce el gobierno.
El problema
suscitado en Neuquén entre el diario Río Negro y el gobierno data
de 2001, manteniendo desde entonces cerradas las fuentes de informaciones gubernamentales
y recibiendo como sanción la casi eliminación de la publicidad
oficial. Esta agresión, discriminación y falta de respeto hacia
el ejercicio de la libertad de expresión ha sido denunciada por el diario
ante la Justicia, ADEPA, SIP y la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos. El gobierno provincial sigue sin resolver la discriminación
publicitaria y las restricciones denunciadas.
El presidente
Néstor Kirchner recurre con obstinada frecuencia a la descalificación
de legítimas opiniones o informaciones. Son reiterados sus ataques contra
periodistas y medios como ha ocurrido con el informe preliminar dado por la
delegación de la SIP que recibió réplicas y desmentidas
por sus declaraciones sobre la situación del periodismo argentino.
Las alusiones
personales injustificadas a periodistas, como la que lanzó el presidente
contra el subdirector del diario La Nación José Claudio Escribano,
y contra el ex presidente de la SIP, Danilo Arbilla, integrante de la delegación
destacada en Buenos Aires, es otra agresión gratuita como réplica
para cubrir errores señalados por la opinión pública. El
presidente Kirchner también hizo apreciaciones agraviantes contra periodistas
de Uruguay.
Tales hechos
definen la tensión permanente entre gobierno y periodistas y ponen de
manifiesto el abuso de poder al avasallar la libre expresión del pensamiento.
Estas situaciones
que afectan gravemente el desenvolvimiento de la libertad de expresión,
a pesar de su peligrosidad, no impiden el libre ejercicio de la libertad, aunque
dificultan las tareas de los periodistas y la independencia de las empresas.
Sigue bajo
arresto domiciliario por supuesta evasión de impuestos Héctor
Ricardo García, fundador y director del diario Crónica de Buenos
Aires, sin la debida resolución que defina su situación.
La Cámara
Federal de Buenos Aires dictó el 8 de marzo el sobreseimiento y archivo
de la causa iniciada por la jueza María Servini de Cubría contra
el presidente del directorio del diario de La Nación y otros directivos,
a quienes se le imputaban delitos económicos. Las pruebas acumuladas
en la causa no eran suficientes para proseguir el juicio, más cuando
la misma la inició un prófugo de la justicia basándose
en publicaciones del semanario sensacionalista El Guardián. La agresividad
de la jueza, disponiendo un allanamiento al diario y otras medidas graves fueron
consideradas desproporcionadas.
En los últimos
días, el diario El Heraldo de Concordia, Entre Ríos, denunció
que a principios de marzo recibió una notificación de la AFIP,
agencia federal de impuestos, intimándolo para que en el lapso de tres
días entregue el título de propiedad para proceder a la subasta.
El diario acarrea una carga impositiva anterior al 2004 y está cumpliendo
las obligaciones actuales con puntualidad. ADEPA gestionó la suspensión
de la medida y los funcionarios prometieron ocuparse del tema.
Preguntas ó Comentarios? escríbanos
© 2002 Sociedad
Interamericana de Prensa. Todos los derechos reservados.
|