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Asamblea General de la SIP .
Antigua, Guatemala,
22 - 26 de octubre 2004
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BOLIVIA
Un año
se cumple de la gestión de gobierno del presidente Carlos Mesa, periodista
profesional que asumió la presidencia de Bolivia tras una insurrección
popular que forzó la renuncia de su antecesor, Gonzalo Sánchez
de Lozada.
Tan pronto
asumió, y dejando en el olvido una iniciativa de Sánchez de Lozada
de regular los medios de comunicación a través de una superintendencia
bajo control estatal, Mesa consideró urgente y necesario, bajo la premisa
de desconcentrar el poder, la entrada en vigencia de un Decreto Supremo de transparencia
y acceso a la información gubernamental, procurando instaurar la transparencia
informativa como principio básico en un país signado durante años
por altos índices de corrupción.
La nueva
disposición apuntó más que a facilitar la labor periodística,
a que la ciudadanía tuviese acceso a datos habitualmente restringidos,
para que así la información pública no sea un derecho de
lujo.
Sin embargo,
diversas organizaciones gremiales y la sociedad civil expresaron su desacuerdo
por algunos alcances del contenido del Decreto, como la prohibición a
los Fiscales de entregar información sobre la investigación judicial;
y la condición de clasificadas que otorga a las informaciones de actividades
militares, económicas, integridad territorial y negociaciones internacionales.
La prensa
ha informado de quejas ante la presidencia de la República, formuladas
en una carta abierta firmada por la Confederación Sindical de Trabajadores
de la Prensa y la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia, por
actitudes de funcionarios de diversos niveles de gobierno que han amenazado
a los medios acusándolos de tener un “tono antigubernamental”.
También
el diario La Patria, de la ciudad de Oruro, indicó en su oportunidad
que la periodista de televisión Carmen Torres fue amenazada de muerte
por miembros de la Comunidad Inti Wara Yassi (CIWY), intentando acallar sus
denuncias respecto a tráfico de animales silvestres.
En ocasiones,
la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia ha denunciado
agresiones policiales contra periodistas y ha exigido garantías para
el ejercicio profesional. En julio pasado, el periodista Alex Arias, de un canal
de televisión, reaccionó y golpeó a un mayor de la policía
que a su vez lo había agredido en medio de una gresca entre periodistas
y policías, como si se tratara de bandos enfrentados.
Está
vigente la disposición sobre que los periodistas deben tener título
universitario y estar inscritos en un Registro Nacional para poder ejercer.
Aunque los dirigentes del gremio, la mayoría egresados de otras carreras,
aseguran que no veda el ejercicio de la profesión, su mera existencia
limita el acceso a los medios de comunicación.
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