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57 Asamblea General
Washington, D.C.,octubre 12-16, 2001
CARIBE
Antigua y Barbuda
El fin de semana de Pascua Florida de 2001, Radio Observer comenzó finalmente
a transmitir en Antigua y Barbuda, después de una batalla de cinco años
por salir al aire.
En noviembre de 2000, el Tribunal Supremo del Reino Unido (Law Lords of the
Privy Council) falló en favor de la radio y en contra del gobierno de
Antigua y Barbuda, que en septiembre de 1996 confiscó el equipo de la
emisora en un allanamiento policial.
Desde que Radio Observer comenzó sus transmisiones ha habido varias amenazas
tanto contra la emisora como contra el periódico Daily Observer, ambos
de propiedad y operados por Observer Group of Companies.
En una carta abierta al comisario de policía Truheart Smith, el líder
de la oposición, Baldwin Spencer, planteó sus preocupaciones por
la seguridad de Radio Observer y, desde la publicación de la carta, las
amenazas han menguado.
Barbados
No se han reportado quejas relacionadas con amenazas a la libertad de prensa
en Barbados.
Grenada
El primer ministro amenazó con promulgar un Código de Prácticas
en relación a la forma en que los periodistas deben comportarse, escribir
o tomar fotografías. Posteriormente, accedió a desistir de tal
iniciativa.
Trinidad Tobago
El primer ministro y sus funcionarios han cesado sus ataques verbales contra
los medios, al menos por el momento.
Jamaica
La Gleaner Company Limited recurrió ante el Tribunal de Apelaciones para
disputar dos importantes fallos por libelo emitidos contra la empresa: el primero
en 1995, por 650.000 dólares, y el segundo en 1996, por 2,3 millones.
El 31 de julio de 2001, el tribunal ordenó reducir a aproximadamente
1,0 millón de dólares la compensación de 2,3 millones,
pero la compañía dijo que se proponía apelar a este nuevo
fallo ante el Tribunal Supremo de Londres (Privy Council), el cual constituye
la última instancia de apelación en los países de la Mancomunidad
Británica.
El gobierno tiene dos proyectos de ley en marcha: uno sobre la Ley de Libertad
de Información y otro que incluye nuevas cláusulas para la vigilancia
y eliminación de la corrupción en el ejercicio de cargos públicos,
conocida como la Ley (de Prevención) de Corrupción.
Los medios se han opuesto vigorosamente a un capítulo de la ley anticorrupción
por el cual se catalogaría como delito, penable con cuantiosas multas,
la publicación o el uso de información que contenga "cualquier
declaración, carta u otro documento" que se sepa, o debería
de saberse, que provenga de un miembro de la Comisión para Prevención
de la Corrupción y no haya motivos razonables para creer que la información
está relacionada con un hecho de corrupción o cualquier pesquisa
sobre corrupción.
Aunque la Ley (de Prevención) de Corrupción no está elaborada
aún en definitiva, se ha enmendado para eliminar ese apartado en respuesta
a las objeciones de los medios.
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