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Reunión
de Medio Año
Ciudad de Panamá ,Marzo 11-14, Panamá
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COLOMBIA
La disminución
en el número de asesinatos, amenazas y secuestros de periodistas continuó
en el último semestre. Es un hecho significativo en relación con
violaciones a la libertad de prensa y refleja una tendencia que lleva más
de un año.
En 2003
fueron asesinados siete periodistas; en 2004, tres. La Fundación de Libertad
de Prensa reportó 48 amenazados en 2003 y 23 en 2004.
Persiste,
sin embargo, un clima de intimidación y amenazas en diversas regiones
del país, fenómeno que ha generado preocupantes niveles de autocensura
entre periodistas que viven y trabajan en zonas de conflicto armado.
Este semestre
dos periodistas fueron asesinados. Uno por razones de oficio; el otro en hechos
aún por establecer.
Dieciocho periodistas fueron amenazados, 13 de ellos en la sola ciudad Cúcuta.
Dos periodistas salieron al exilio y uno fue secuestrado y permanece en cautiverio.
Inquietantes
hechos recientes han sido los repetidos atentados dinamiteros de la guerrilla
de las FARC contra oficinas y torres repetidoras de los canales nacionales de
televisión.
En el plano
legislativo dos proyectos de ley sobre el Código Electoral y del Menor
contienen normas que conducirían a claras restricciones a la libertad
de información.
Vieja preocupación
sigue siendo la impunidad que cubre a la gran mayoría de asesinatos de
periodistas por razones de oficio (54 desde 1993 hasta 2004). La subunidad especial
creada por la Fiscalía en 1999 para atender crímenes contra periodistas,
no ha arrojado resultados significativos en sus 5 años de existencia.
La mayor parte de las investigaciones aún se encuentra en la etapa preliminar
de práctica de pruebas.
A continuación
la cronología de los principales hechos:
En octubre cinco periodistas reportaron amenazas contra sus vidas. Silvio Sierra,
periodista de Radio Súper y corresponsal del diario El País en
Popayán, por sus denuncias contra bandas de delincuentes comunes, y cuatro
periodistas vinculados a los periódicos Vanguardia Liberal y El Pilón
en el departamento del César, amenazados por un empresario del transporte
que habría transmitido mensajes intimidantes de paramilitares de la región.
La Fiscalía
llamó a ampliar indagatoria al ex alcalde de Barrancabermeja, Julio César
Ardila, quien ha sido investigado como presunto autor intelectual del homicidio
del periodista José Emeterio Rivas, ocurrido el 7 de abril de 2003 en
esa ciudad. La Fiscalía anunció el cierre de la etapa investigativa
y se espera que ahora se pronuncie sobre los responsables del homicidio.
La periodista
Claudia Julieta Duque, miembro del Colectivo de Abogados José Alvear,
salió en noviembre del país por las continuas amenazas que recibe
desde hace un año, luego de que denunció irregularidades en el
proceso judicial por el caso del asesinato del periodista Jaime Garzón.
El columnista
de El Espectador Lisandro Duque fue capturado por las autoridades en el aeropuerto
El Dorado de Bogotá, en donde le notificaron una orden de detención
por “desacato de tutela”. Duque había sido sentenciado a
pagar tres días de cárcel y cinco salarios mínimos mensuales
por no acatar una orden judicial de rectificación de acusaciones que
hizo en su columna contra la directora del Patrimonio Fílmico de Bogotá.
En diciembre
un equipo del periódico El Tiempo fue retenido y despojado de vehículo,
cámaras y grabadoras por las FARC en el municipio de Mesetas, departamento
del Meta, en aparente represalia por una información que relataba la
situación de zozobra que viven los pobladores de la zona por las acciones
de la guerrilla.
El 15 de
diciembre fue aprobada una ley para la protección laboral y social de
la actividad periodística. Esta ley, esencialmente declarativa, permite
que quien quiera registre su título de comunicador o periodista ante
el Ministerio de Educación, sin que genere beneficios adicionales.
El mismo
día un Tribunal de Barranquilla sentenció al periódico
La Libertad a pagar 10 millones de pesos (4 mil dólares) por publicar
una fotografía de personas inocentes como responsables de un robo. La
decisión judicial desconoció que el periódico rectificó
su falta al día siguiente.
Antes de
finalizar el año 2004, periodistas de diversos medios reportaron haber
sido víctimas de retenciones por parte de la guerrilla en límites
entre Putumayo y Nariño.
El 11 de
enero de 2005 fue asesinado Julio Hernando Palacios Sánchez, gerente
de la emisora Radio Lemas y director de la Radio Revista “El Viento”,
en el centro de Cúcuta, departamento de Norte de Santander. El periodista
se desplazaba hacia su sitio de trabajo a las 5:30 a.m., cuando dos sicarios
le dispararon desde una moto en repetidas ocasiones. Palacios era un periodista
polémico y crítico de funcionarios públicos de Cúcuta.
En varias oportunidades fue denunciado y amonestado judicialmente por injuria
y calumnia. Diez años antes fue víctima de un atentado y había
sido objeto de amenazas.
Dos días
después, salió del país Jorge Corredor, de la Emisora La
Voz del Norte, de Cúcuta. Los paramilitares amenazaron con matarlo. Corredor
fue víctima de un atentado el año pasado en el que murió
su hijastra de 20 años. En esta ciudad persiste un oprobioso clima de
intimidación contra los periodistas.
Periodistas
del departamento de La Guajira denunciaron que, debido a amenazas de grupos
armados, no pudieron desplazarse hasta las estribaciones de la Sierra Nevada
de Santa Marta, en donde se presentaron combates que dejaron 40 muertos.
En la segunda
semana de enero, el gobernador del Magdalena, Trino Luna Correa, y el comandante
de la Policía, coronel Oscar Gamboa, culparon a los periodistas de esa
región de crear una imagen de inseguridad por reportar la ola de crímenes
que azota a la ciudad de Santa Marta. El periódico Hoy Diario de Magdalena
rechazó las afirmaciones de los funcionarios y en represalia el comandante
de la Policía le retiró los escoltas al director del periódico,
Ulilo Acevedo Silva.
En este
mes dos periodistas denunciaron amenazas contra sus vidas: Juan Alejandro Tapias,
de El Heraldo, de Barranquilla, amenazado por integrantes de organizaciones
de vigilancia privada por sus denuncias de la extorsión de la que son
víctimas comerciantes del mercado público de esa ciudad; y Leonardo
Montoya Garcés, director del espacio noticioso “El Martillo”,
en el Chocó, amenazado por el contralor departamental y el director de
un hospital, quienes le dijeron que pasaría de “asustador a asustado”
por haber mostrado el lujo de sus casas en contraste con la pobreza que afecta
ese departamento.
Hernán
Echeverri Arboleda, fotógrafo y socio del periódico Urabá
Hoy, fue secuestrado, al parecer, por miembros de las FARC en el Cañón
de La Llorona, en Urabá. La guerrilla sindica al fotógrafo, quien
aún sigue secuestrado, de vínculos con los paramilitares de la
zona.
“Renuncio,
con dolor en el alma, a escribir editoriales porque le temo a la paciencia del
asesino”, escribió Enrique Herrera Araújo, columnista del
periódico Vanguardia Liberal en el Cesar, luego de recibir amenazas de
muerte por sus denuncias sobre anomalías administrativas de diversa índole
en la ciudad de Valledupar.
El 31 de
enero, al cumplirse tres años de la muerte del subdirector de La Patria,
Orlando Sierra Hernández, ese diario denunció la lentitud de la
Fiscalía para dar con los asesinos, y advirtió “que hay
una cadena de hechos criminales tan turbia como la identidad de la persona que
pagó para que lo asesinaran y hoy sigue desde la impunidad burlando el
sistema judicial colombiano”. En lo corrido del caso, nueve personas que
aparentemente tendrían algo que aportar a la investigación, han
sido asesinadas y hasta la fecha nada se sabe de los responsables de esta serie
de crímenes. El 30 de noviembre, sin embargo, la Fiscalía había
capturado al presunto intermediario del asesinato y se espera que esto contribuya
a esclarecer la autoría intelectual del mismo.
La guerrilla
de las FARC dinamitó el 14 de febrero la torre de transmisión
de la emisora Latina Stereo, afiliada a Caracol, en la Vereda San Luis de Puerto
Asís, Putumayo. La emisora salió del aire en gran parte del departamento.
El 19 de
febrero fue asesinado en Tuluá, Valle del Cauca, el reportero gráfico
Hernando Marné Sánchez Roldán. Tenía 64 años
y llevaba más de 40 años dedicado al oficio. Era colaborador de
varios medios, entre ellos el diario El País de Cali. Aunque se desconocen
los móviles del crimen, Marné Sánchez trabajaba en una
zona con fuerte presencia narco-paramilitar y no puede descartarse que su muerte
tuviera que ver con su labor fotográfica.
El 20 de
febrero, la sede de RCN Radio y Televisión en Cali, sufrió un
atentado con carro bomba que destrozó sus instalaciones y dejó
heridos a un técnico y a un vigilante. Las FARC, que no suelen reivindicar
sus acciones contra la prensa (asesinatos, bombas, secuestros), asumieron en
esta ocasión la responsabilidad por el atentado, con el argumento que
esa cadena “se ha convertido en caja de resonancia de la propaganda negra
del ejército y medio oficioso del palacio de Nariño”.
Un comentario
del vicepresidente de la República, Francisco Santos, sobre los medios
de comunicación como “cajas de resonancia” de los actos terroristas
desató una amplia polémica y no pocas críticas de organizaciones
sociales y gremiales. El hecho de que el vicepresidente hubiera sido jefe de
Redacción de El Tiempo y que su declaración coincidiera con el
atentado de la guerrilla contra RCN, no fue ajeno a la polémica ni a
las críticas. Santos reconoció que se había excedido.
La periodista
Claudia Gomajoa, de la emisora Dorada Stereo del departamento del Putumayo,
salió de la región tras denunciar que su vida corría peligro.
Fue amenazada después de denunciar el asesinato de un comerciante de
la región y el secuestro de otro.
El 3 de
marzo las FARC continuaron sus ataques a la infraestructura de los medios televisivos
y destruyeron las torres repetidoras de los canales Caracol y RCN en el departamento
de Putumayo.
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