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Reunión
de Medio Año
Ciudad de Panamá ,Marzo 11-14, Panamá
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COSTA
RICA
Costa Rica
no ha dado todavía cumplimiento a las disposiciones de la sentencia de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso de Mauricio Herrera,
pero el efecto “liberalizador” de esa resolución es palpable
en el periodismo costarricense. En los últimos meses, se nota una disminución
en el ánimo de demandar a los medios de comunicación, que podría
explicarse como efecto de la sentencia.
El 14 de
febrero, Eduardo Ulibarri Bilbao, ex director de La Nación, y Gina Polini
Guardia, editora del suplemento Viva fueron absueltos del cargo de infracción
a la Ley de Espectáculos Públicos, materiales audiovisuales e
impresos. Los cargos obedecían a la publicación de fotos de la
película “Eyes Wide Shut” de Stanley Kubrick que el Consejo
Nacional de Espectáculos Públicos y Afines consideró ofensivas
a la moral. En una sentencia bien fundamentada, el Juzgado Contravencional del
Segundo Circuito Judicial de San José concluyó que las fotos publicadas
para ilustrar una crítica de la película no pueden ser consideradas
pornográficas.
El 2 de
julio del 2004, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dejó sin
efecto la sentencia penal dictada contra el periodista de La Nación Mauricio
Herrera Ulloa por hallarla incompatible con la Convención Americana de
Derechos Humanos. Herrera fue condenado a 120 días multa y al pago de
¢60 millones (unos $100,000) como reparación civil. La Nación
fue condenada solidariamente en lo civil.
La Corte
señaló que “…castigar a un periodista por asistir
en la diseminación de las aseveraciones realizadas por otra persona amenazaría
seriamente la contribución de la prensa en la discusión de temas
de interés público”. Además, encontró que
el recurso de Casación costarricense no satisface el requisito de la
segunda instancia establecido en la Convención y exigió a Costa
Rica modificar su legislación interna en el plazo de seis meses. Vencido
ese plazo, el Estado no ha cumplido con la reforma legislativa ni tampoco ha
hecho las reparaciones económicas ordenadas por la Corte.
El juicio
por el homicidio del periodista Parmenio Medina Pérez, muerto de tres
balazos el 7 de julio del 2001, está en la etapa de audiencia preliminar.
El empresario Omar Chaves Mora y el sacerdote Minor Calvo Aguilar permanecen
detenidos como presuntos autores intelectuales del homicidio. La policía
también detuvo a Jorge Castillo, un empresario deportivo, y a Juan Ramón
Hernández, un mecánico, como autores materiales. Luis Aguirre
Jaime, alias El Indio, ya figuraba en el expediente como autor material y a
Andrés Chaves Matarrita se le acusa de prestar colaboración a
los asesinos. A John Gutiérrez Ramírez y Danny Smith, también
detenidos, se les sigue causa por mediar entre los homicidas y los autores intelectuales
del asesinato. Según la Fiscalía, otro autor material fue César
Murillo, conocido como Nicho, quien falleció a manos de la Policía
cuando intentaba asaltar un banco en compañía de Aguirre y Chaves.
La policía
considera resuelto el homicidio de la periodista Ivannia Mora Varela, pero el
Ministerio Público aún no presenta la acusación formal
contra los presuntos responsables: el empresario Eugenio Millot Lasala probable
autor intelectual y Edward Serna Molina, Freddy Alexander Cortés y Nelson
López Giraldo, posibles autores materiales. Como mediador en la contratación
de los homicidas figura Edgardo Martínez. En este caso, las motivaciones
del homicidio parecen ajenas a la labor periodística.
En el ámbito
legislativo es notable la falta de voluntad política para ejecutar los
cambios aprobados por la comisión especial sobre libertad de expresión
del Congreso. El texto aprobado por la comisión representa apenas un
tímido avance en la materia y algunas de sus disposiciones quedaron superadas
por la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Herrera.
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