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Reunión
de Medio Año
San Salvador, Marzo 21-24
El Salvador |
CUBA
La celebración de esta asamblea coincide con un momento verdaderamente
dramático para las libertades civiles y el periodismo independiente en
Cuba. En la presente semana, el gobierno cubano ha desatado una violenta oleada
represiva que incluye allanamientos de domicilios, registros, confiscaciones
y arrestos dirigidos a desmantelar la creciente oposición pacífica
y el movimiento de periodistas independientes en el país.
En los días previos han sido arrestados una veintena
de profesionales independientes como parte de operativos policiales en La Habana
y varias ciudades del interior, alentados por un discurso gubernamental que
recuerda las más burdas apelaciones de la propaganda fascista.
La ofensiva gubernamental contra la prensa alternativa se
inició el 18 de marzo con la ocupación y requisa por 11 horas
de la vivienda de Ricardo González Alfonso, presidente de la Sociedad
de Periodistas Márquez Sterling y director de la revista De Cuba. Las
autoridades incautaron la computadora y los materiales de trabajo con que se
confeccionaba la publicación, así como 200 copias del segundo
número, que estaba comenzando a circular entre lectores de la isla. Su
director permanece detenido en la sede de la Seguridad del Estado.
La noche del 20 de marzo, la policía irrumpió
en la casa de Raúl Rivero, vicepresidente regional de la Comisión
de Libertad de Prensa e Información. Tras la confiscación de libros
y fotografias familiares, Rivero fue arrestado en medio de insultos y gritos
de unas 300 personas, convocadas para el repudio por el comité de barrio.
Según los reportes obtenidos, en la lista de periodistas
arrestados durante los recientes operativos figuran además: Jorge Olivera
(Habana Press), José Luis García Paneque (Agencia Libertad), Omar
Rodríguez Saludes (fotoreportero), Víctor Rolando Arroyo, Miguel
Galván, Edel José García (Norte Centro Press), Pedro Arguelles
Morán (Cooperativa Avileña de Periodistas Independientes), Julio
César Gálvez, Héctor Maseda, Manuel Vázquez Portal
(Grupo Decoro), Oscar Espinosa Chepe, Adolfo Fernández Saínz,
Enrique Mayo, Normando Hernández (Colegio de Periodistas Independientes
de Camagüey), Fabio Llorente, Carmelo Díaz Fernández, Luis
González Pentón, Juan Carlos Herrera Acosta.
Las autoridades gubernamentales afirmaron en una nota oficial
que los detenidos serán sometidos a los tribunales y se aplicarán
las leyes “con el rigor que sea necesario”. La declaración
los calificó de servidores de la política de Estados Unidos para
justificar la asfixia económica y el aislamiento de Cuba, comparándolos
incluso con la “fuerza mercenaria” que invadió por Bahía
de Cochinos en 1961, “esta vez disfrazados de aparentes inofensivos corderos”.
El canciller cubano Felipe Pérez Roque dijo que los
arrestados enfrentarán los cargos previstos en las leyes cubanas para
quienes han colaborado con una potencia extranjera y fabricado informaciones
falsas para desestabilizar al país. Los periodistas independientes podrían
ser juzgados bajo la llamada Ley de Protección de la Independencia Nacional
y la Economía de Cuba, de 1999, la cual establece condenas de hasta 20
años de cárcel para estos casos.
El hostigamiento a los representantes de la prensa no gubernamental
se produce al calor de una escalada represiva general contra la población,
disfrazada en los medios oficiales como una campana para acabar con el flagelo
de las drogas, la corrupción y otras ilegalidades internas. En esta ofensiva
policial en barrios y localidades a lo largo del país, se incluyen los
desmantelamientos de los bancos de videos clandestinos y la incautación
de las antenas de fabricación casera para captar señales de televisión
no autorizadas, lo cual constituían alternativas de información
y entretenimiento para una gran parte de la población.
El propio diario Granma, órgano del Partido Comunista
de Cuba, ha salido en defensa de esas acciones desmedidas frente a las protestas
de varios ciudadanos, que han desobedecido e incluso enfrentado físicamente
a las fuerzas policiales en descuerdo con los excesos cometidos.
Todas esas acciones de control y represión no solo
sepultan el espacio de relativa tolerancia conquistado por los periodistas independientes
durante los últimos meses, sino que ponen en peligro la propia existencia
de ese movimiento alternativo, fraguado desde comienzos de la década
del 90.
La más estimulante noticia de la etapa que analizamos
fue la salida de dos números de la revista bimestral De Cuba, editada
por la Sociedad Márquez Sterling.
De Cuba comenzó a editarse el pasado diciembre de manera artesanal, y
acaba de poner en circulación una segunda entrega. Ambas ediciones, que
se calculan en un total de apenas 500 ejemplares, se estaban distribuyendo a
través del proyecto de bibliotecas independientes, extendido ya a todas
las provincias del país. Lamentablemente, la directora del proyecto,
Gisela Delgado, aparece entre las personas arrestadas esta semana.
A pesar de la modestia del esfuerzo, la importancia de De Cuba es que se trata
de una revista dirigida al lector cubano que reside en la isla, con el propósito
de abrir una ventana de libertad informativa en el censurado ámbito interno.
La circulación de De Cuba se produce en el contexto de un naciente auge
de revistas y boletines alternativos dentro de la isla, favorecido por el acceso
a equipos de computación y fotocopiadoras, y la cooperación proveniente
de organismos y personas en el exterior.
Con periodicidad irregular han aparecido en La Habana, en el último año,
los boletines Trabajador Cubano, editado por sindicalistas independientes, y
Nueva Izquierda, de la disidente Corriente Socialista Democrática Cubana.
A la vez se anuncian los primeros dos números de la revista Perfil Social,
auspiciada por la Fundación Jesús Yánez Pelletier.
En la provincia de Camagüey se desarrolla el otro foco importante de impresos
alternativos. La agencia El Mayor y el Colegio de Periodistas acaban de lanzar
la revista Luz de Cuba, también para la audiencia interna. La agencia
El Mayor edita desde el pasado año un boletín de noticias y comentarios,
y realiza semanalmente, con recursos precarios, un noticiero de televisión
donde se abordan sucesos locales escamoteados por la propaganda oficial.
Mientras tanto, en Santiago de Cuba comenzó a publicarse la revista Fueros,
con temas de política y cultura.
Este clima de creatividad, vigor profesional y pensamiento alternativo se corresponde
con un mayor interés por la capacitación de los periodistas independientes.
Varios grupos han organizado cursos técnicos y otros periodistas continúan
estudios bajo el programa especial de la Universidad Internacional de la Florida.
El 14 de marzo, fecha en que se celebra el Día de la Prensa Cubana con
gran despliegue oficial, la Federación de Periodistas Cubanos (FEPEC)
convocó a unos 60 profesionales independientes de todo el país
para realizar un taller de ética periodística. La FEDEC y la Sociedad
Márquez Sterling son las dos organizaciones gremiales donde se agrupan
la casi totalidad de los reporteros independientes de la isla.
Otros casos notorios de encarcelamiento y agresiones en el período analizado
son los siguientes:
• Continúa en prisión Bernardo Arévalo Padrón,
en condiciones deplorables de trabajo forzado, en la cárcel de Ariza,
provincia de Cienfuegos. Arévalo, fundador de la agencia independiente
Línea Sur, cumple una condena de seis años desde el 28 de noviembre
de 1997, acusado de desacato a la figura del presidente Fidel Castro y del vicepresidente
Carlos Lage.
• También se mantienen arrestados desde comienzos del pasado año,
en espera de juicio, otros tres periodistas independientes: Carlos Alberto Domínguez
(Agencia Cuba Verdad), en la prisión de Valle Grande en La Habana; Carlos
Brizuela Yera (Colegio de Periodistas Independientes de Camagüey), en la
prisión de Holguín; y Léster Téllez (Agencia de
Prensa Libre Avileña), en la prisión de Canaleta, Ciego de Avila.
Brizuela Yera fue golpeado violentamente por un carcelero el pasado 31 de enero.
Téllez recibió recientemente tratamiento médico en un hospital
de La Habana pues perdió la visión de un ojo y presenta graves
problemas en el otro.
• Las autoridades policiales han reprimido fuertemente a periodistas independientes
que intentan dar cobertura a los actos de la oposición interna y los
presos de conciencia. Los reporteros María del Carmen Carro y Carlos
Ríos Otero, quienes han enviado informes al exterior sobre el prisionero
Leonardo Bruzón Avila, recibieron amenazas físicas y verbales.
El 28 de febrero Carro fue interceptada en La Habana por oficiales de Seguridad
del Estado, quienes trataron de aterrorizarla. El 4 de marzo, en la farmacia
de un barrio habanero, un oficial de ese cuerpo policial arremetió a
patadas contra Ríos, delante del público que permanecía
allí.
• La periodista María Elena Alpízar, de 60 años,
corresponsal del Grupo Decoro en la localidad de Placetas, Villaclara, fue agredida
por un policía mientras cubría una protesta de opositores en las
cercanías de la cárcel de Nieves Morejón, en la provincia
de Sancti Spíritus.
• Otros miembros de la prensa independiente fueron víctimas de
los métodos policiales al uso para obstaculizarles el acceso a las fuentes
de información. Detenciones temporales, advertencias, retenciones, amenazas
y multas sufrieron en este período los siguientes periodistas: Milagros
Beatón, José Ramón Castillo, Carlos Cerpa Maceira, Dorka
Céspedes, Luis Cino Alvarez, Ana Leonor Díaz Chamizo, Juan Carlos
Garcell, José Luis García Paneque, Marvin Hernández Monzón,
Marilín Lahera, Isabel Rey, Juan Téllez Rodríguez y Adelina
Soto.
• El 8 de octubre las autoridades registraron e incautaron todo el material
de trabajo a la periodista francesa Catherine David, del semanario Le Nouvel
Observateur, en el aeropuerto de La Habana. David había entrado al país
con visa de turista, y aprovechó la visita para entrevistar a miembros
del movimiento disidente. Se le incautaron los casetes de audio y fueron copiados
sus ficheros informáticos de su ordenador personal.
• El 11 de febrero, la Seguridad del Estado arrestó cerca de la
ciudad de Matanzas al periodista y académico argentino Fernando Ruiz
Parra, profesor de la Universidad Austral de Buenos Aires, quien realizaba allí
una investigación sobre el crecimiento del periodismo independiente.
La política de visados a profesionales sigue siendo así un instrumento
para controlar la información y la imagen internacional del país.
Si bien algunos miembros de la prensa independiente han recibido recientemente
el permiso gubernamental para emigrar, persisten otros casos de demoras y negativas
cuando se trata de solicitudes de viaje al extranjero. El caso más prolongado
es el del periodista y poeta Raúl Rivero, a quien no se le ha permitido
por los últimos 15 años salir temporalmente para cumplir invitaciones
profesionales y académicas, aunque se le propone abandonar el país
con carácter definitivo.
El control gubernamental sobre la información no sólo afecta a
los periodistas independientes, sino también a otros profesionales y
religiosos, y frena cualquier iniciativa por facilitar el libre acceso de la
población a diferentes fuentes de pensamiento.
A comienzos de este año, el gobierno cubano impidió a la Sección
de Intereses de Estados Unidos en La Habana la importación y distribución
de un cargamento de libros de literatura, historia y conocimiento general, los
cuales iban a ser entregados gratuitamente a la población. La prohibición
fue criticada por el Departamento de Estado el pasado 6 de marzo, alegando que
Washington no ha puesto restricciones sobre materiales de la misma índole
que diplomáticos cubanos en Washington y en la sede de Naciones Unidas,
en Nueva York, distribuyen regularmente, sin interferencia de las autoridades
norteamericanas.
En enero, al cumplirse el quinto aniversario de la visita del Papa Juan Pablo
II, la Iglesia Católica señaló que las autoridades gubernamentales
continúan bloqueándole el acceso a los medios de comunicación
y limitando la difusión de su mensaje religioso. Una reciente Carta Pastoral
del Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana, indicó que
“el poder político no debe obstaculizar o impedir el anuncio del
mensaje de Cristo, que la Iglesia debe hacer utilizando incluso los medios actuales
de comunicación social”.
La obsesión totalitaria sobre la información llega a niveles absurdos.
El pasado 25 de febrero las autoridades policiales secuestraron todos los ejemplares
de un número de L’amateur de cigare, que iba a ser distribuido
durante el Festival del Habano que se celebró en la capital. La incautación
policial fue hecha a solicitud de la sociedad cubana Habanos S.A., argumentando
que la revista contenía en sus páginas un dibujo representando
al guerrillero Ernesto “Che” Guevara con orejas de Mickey Mouse.
La demagogia del discurso gubernamental es sustentada por la oficialista Unión
de Periodistas de Cuba (UPEC), que a comienzos de enero envió una delegación
al Foro Social Mundial, celebrado en Brasil, para criticar “la desigual
distribución de la información” y “el monopolio de
las grandes transnacionales que detentan el control de los flujos informativos
y las tecnologías de la comunicación”.
La UPEC auspició el pasado diciembre el IV Festival de la Prensa Escrita,
unos 700 periodistas oficiales discutieron cómo lograr “una cobertura
periodística más profesional” en el ámbito de la
llamada “batalla de ideas” declarada por Castro, la cual ha sumado
al cotidiano aluvión propagandístico de la Mesa Redonda, los discursos
y alocuciones del presidente venezolano Hugo Chávez por la radio y televisión
nacionales.
La celebración del Día de la Prensa Cubana sirvió este
14 de marzo para lanzar alabanzas al “periodismo militante comprometido
con la revolución” castrista y llamar a continuar la campaña
internacional, por todos los medios posibles, a favor de la liberación
de los proclamados Cinco Héroes Prisioneros del Imperio, los cinco cubanos
condenados por espionaje en Estados Unidos.
El 5 de febrero el gobierno nombró como nuevo director de la agencia
oficial Prensa Latina a Francisco González, ex funcionario de la misión
en Naciones Unidas. González fue uno de los cuatro diplomáticos
expulsados el pasado noviembre de Estados Unidos por acusaciones de desarrollar
actividades de espionaje.
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