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Reunión
de Medio Año
Ciudad de Panamá ,Marzo 11-14, Panamá
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ECUADOR
Los ataques
del gobierno hacia la prensa fueron cada vez más duros y frecuentes durante
este período. Los medios han sido acusados de ser los orquestadores y
conductores de la oposición al gobierno.
El Reglamento
que expidió la Presidencia de la República para la Ley Orgánica
de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que había
sido considerado un logro importante, es cuestionado porque se lo considera
atentatorio contra la libertad de información y contra la Constitución.
Según analistas, tiene defectos de fondo y de forma que hacen que la
aplicación de la ley se vuelva imposible.
El 12 de
enero, el presidente Lucio Gutiérrez expidió el reglamento de
la Ley en vigencia desde el 18 de mayo del 2004. Tiempo atrás pidió
a la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (AEDEP)
que se le sugiriera un texto, que luego desestimó.
La mayor
crítica es que el reglamento puede convertirse en el principal obstáculo
en el momento de buscar información pública, ya que incorpora
de forma inconstitucional excepciones al acceso a la información que
no están contempladas en la ley ni en la Constitución. Según
el documento, las excepciones deben ser calificadas como tales por los funcionarios
públicos en función al potencial daño que, a su juicio,
su difusión pueda causar al Estado.
Según la Constitución, un reglamento no puede oponerse al contenido
de una ley. Los dos posibles caminos para modificarlo son: 1) que el presidente
de la República lo cambie; y 2) que el Tribunal Constitucional, en manos
del gobierno, lo declare inconstitucional.
En una reunión
con el presidente Gutiérrez, la AEDEP solicitó que se corrigieran
los errores del documento. El mandatario aseguró que está listo
para hacerlo, por lo que solicitó se le envíen las observaciones.
En los últimos
seis meses ha subido el tono de la violencia verbal del gobierno contra la prensa
y la oposición.
En diciembre,
el presidente Gutiérrez calificó como “exagerada”
la libertad de prensa que hay en Ecuador y negó que hubiera persecución
a periodistas.
El 30 de
enero, el Presidente acusó a varios periodistas de “miserables,
testaferros, podridos, sinvergüenzas, aniñados”. Al poco rato
sostuvo que “en Ecuador hay libertad de expresión. No hemos cerrado
radios ni hemos apresado a ningún periodista”.
A más
de las actuaciones del Presidente, los funcionarios Carlos Arboleda y Bolívar
González son los portadores visibles de la violencia verbal contra la
prensa. Con cierta frecuencia acusan a periodistas y medios de querer chantajear
al gobierno con contratos, frecuencias de radio, publicidad, entre otros.
El Secretario
de Información de la presidencia, Iván Oña, ha anunciado
la decisión de crear un Consorcio Estatal de Medios de Información,
asentado en un canal de televisión y la Radio Nacional de Ecuador, ésta
última ya existente.
En febrero
el gobierno inició una especie de campaña pública de cobranza
de deudas. En dicha campaña se acusó a periodistas que, supuestamente,
las tienen con la estatal Agencia de Garantías de Depósitos (AGD).
Carlos Arboleda,
gerente de la AGD, acusó al director del periódico Hoy, de Quito,
Jaime Mantilla, por una garantía otorgada a un tercero; y al entrevistador
de opinión de Ecuavisa, de Guayaquil, Carlos Vera, por el contrato de
arrendamiento de la casa en donde vive, firmado con un tercero. Pese a estas
acusaciones la AGD no ha realizado ninguna gestión de cobro de estas
supuestas obligaciones.
Más
tarde, Arboleda ofició a la Superintendencia de Compañías
solicitando se investigara a todas las empresas en las que Mantilla constara
como accionista, funcionario, directivo o empleado. Añadía en
su escrito, la solicitud para que esas empresas sean intervenidas en sus libros
sociales.
El presidente
Gutiérrez llamó a los directores de medios a reunirse para dialogar.
Mantilla no asistió por considerarse víctima de una persecución
política; en su lugar asistió el subdirector de Hoy, quien leyó
una carta de Mantilla en donde denunciaba, con documentos anexos, que era objeto
de persecución. El Presidente se comprometió a investigar y contestarla
por escrito, lo que aún no ha sucedido.
El 16 de
enero, el director de radio Atalaya, de Guayaquil, Andrés Mendoza Paladines,
denunció que la Oficina de Seguridad Pública intentó ejercer
un “acto de censura”. Un agente bajo el mando del coronel Carlos
Velastegui Basantes comenzó a preguntar a los empleados si la radio era
de los partidos Roldosista Ecuatoriano o Social Cristiano. Además el
agente, bajo el pretexto que se trataba de una radio política, intentó
revisar los boletines de prensa, lo que fue impedido por el director. Según
el agente, la visita era para proteger a la radio de posibles atentados.
Orlando
Pérez, editor de investigación de Hoy, fue atacado por encapuchados
al salir de su casa, quienes encañonándolo le advirtieron de que
si continuaba escribiendo en contra de entidades de gobierno, lo matarían.
Pérez presentó de inmediato su denuncia, pero hasta la fecha,
informa el periódico, no se ha realizado investigación alguna.
El periódico
La Hora Manabita, de Portoviejo, denunció que el miércoles 22
de diciembre el periodista Jeovanny Benavides, fue agredido verbal y físicamente
por el guardaespaldas del director ejecutivo de la Corporación Reguladora
del Manejo Hídrico de Manabí (CRM), Frank Vargas.
El 26 de
enero y el 16 de febrero, el ministro de Gobierno prohibió que helicópteros
contratados por los medios sobrevuelen las ciudades de Guayaquil y Quito, respectivamente,
para cubrir las marchas que diferentes sectores de la oposición y la
sociedad hacían contra el régimen. Esta prohibición no
tiene precedentes.
Por su parte
el gobierno organizó “contramarchas” de apoyo al Presidente.
Según
las gubernamentales autoridades aeronáuticas, la prohibición era
técnica, ya que el espacio aéreo estaría siendo utilizado
por otras naves de seguridad pública. En una campaña publicitaria
el gobierno sí mostró sus tomas aéreas, aparentemente realizadas
desde aviones de seguridad.
El periodista
y presentador de noticias Carlos Vera, de Ecuavisa, de Guayaquil, denunció
el 3 de febrero la existencia de una orden de prisión en su contra emitida
por las Fuerzas Armadas por supuestas violaciones a las normas del consejo Nacional
de Radiodifusión y Televisión (Conartel), situación no
contemplada en la legislación.
En la madrugada
del viernes 4 de febrero un explosivo fue activado en la puerta de radio Canela,
de Macas, Morona Santiago. La estación quedó semidestruida.
Wilson Cabrera,
director de la emisora, acusó al gobierno del atentado. Los empleados
aseguraron que habían recibido amenazas. La radio había sido crítica
con los últimos eventos de la política nacional, como el cambio
en la Corte de Justicia hecho por el Congreso Nacional con el respaldo del Ejecutivo,
así como la conformación de los tribunales Constitucional y Electoral.
El 12 de
febrero, el presidente Gutiérrez se autocalificó como “dictócrata”,
que según define, es aquél que es un dictador para las oligarquías
y un demócrata para el pueblo.
En la práctica,
el presidente de la República, Lucio Gutiérrez, concentra en su
gobierno el control de los tres poderes del Estado, ya que a más de tener
mayoría en el Congreso Nacional, sobre la base de la coalición
de tres partidos políticos, a través de éste lideró
un cambio total de la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Constitucional
y el Tribunal Supremo Electoral. Casi todos los medios han sostenido que Ecuador
se mantiene fuera del orden de la Constitución.
En este
período varios políticos han acusado al gobierno de haber ordenado
ataques físicos contra ellos o sus familiares como una forma de reprimir
su libertad de expresión. Entre estos pueden citarse los siguientes:
El 15 de
diciembre, la casa que ocupa la empresa del presidente de la Federación
de Cámaras de Comercio de Ecuador, Blasco Peñaherrera, crítico
del gobierno, fue tiroteada. El 12 de enero, la residencia del diputado Alfonso
Harb, de la oposición, fue tiroteada por sujetos aún no identificados.
Un miembro de su seguridad resultó herido. El 26 de enero, el ex vicepresidente
de la República, León Roldós Aguilera, fue golpeado con
puños y patadas hasta en el suelo, en el recinto de la Universidad Central
de Ecuador, en Quito, luego de que ofreció una charla en donde expuso
su punto de vista sobre la recolección de firmas que lidera para cambiar
la Corte y donde también criticó fuertemente al gobierno. El 2
de febrero, la casa de la madre del concejal de Quito, Antonio Ricaurte, opositor
al gobierno, fue tiroteada. No hay pistas sobre los autores.
A principios
de febrero el coronel Patricio Acosta, ex ministro del régimen, denunció
persecución política, acusando que el presidente había
ordenado que se lo mantenga en vigilancia. Exhibió fotografías
probatorias. El secretario de Información presentó videos para
probar la falsedad de las acusaciones pero no pudo contestar las preguntas sobre
su origen, más tarde el mismo Acosta denunció que el gobierno
mantiene una red de espionaje.
El 4 de
marzo el gerente de la AGD anunció la reestructuración de la junta
de accionistas del El Telégrafo, de Guayaquil, diario que fuera incautado
por ese organismo en el 2002 a su antiguo propietario con la finalidad de venderlo
para cancelar las deudas que este empresario tenía con los depositantes
de un banco de su propiedad que quebró. Carlos Navarrete, actual director,
sostiene que él posee la mayoría del capital mientras que el gobierno
lo registra con el 15 por ciento.
El 5 de
marzo el diputado Enrique Ayala, columnista de El Comercio, de Quito, salió
ileso de un ataque desde dos vehículos que lo interceptaron y dispararon.
La Policía no tiene pistas.
El 7de marzo
el frente Cero Corrupción, ligado al gobierno, asaltó las oficinas
de Participación Ciudadana, organismo civil de defensa de la Constitución.
Pintaron leyendas en contra de su director, César Montúfar, que
también es columnista de El Comercio, de Quito.
Varios colaboradores de medios de comunicación reportan recibir constantes
amenazas por sus notas en contra de la corte nombrada por el Congreso.
El país
está viviendo una ola de violencia y amedrentamiento.
En materia
judicial, en agosto del 2004, Diego Orellana, coeditor de la revista El Observador,
de Cuenca, fue condenado por la justicia a pagar 20.000,00 dólares tras
el juicio que le ganó el alcalde de esa ciudad, Fernando Cordero Cueva,
acusándolo por difamación. Orellana rechazó el fallo porque
considera que no se respetaron sus derechos constitucionales de oposición
crítica.
El gubernamental
Consejo Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) ha preparado el anteproyecto
de Ley Orgánica de Telecomunicaciones, que aún no ha entrado al
Congreso Nacional, pero que ya ha sido parcialmente rechazado. Ante las muchas
críticas que ha recibido el documento, sus autores han manifestado estar
dispuestos a discutirlo, aclarando que es un simple borrador. El proyecto dispone
que en casos de emergencia nacional el Comando Conjunto de las FFAA debe asumir
el control de los medios electrónicos y los servicios de telecomunicaciones.
Entre otros
puntos, prohíbe el uso de la radio y la televisión contra la seguridad
del Estado, el orden público, la moral y las buenas costumbres. Además,
crea el Comité de Contenidos, que se encargará de revisar lo que
difundan o publiquen los medios de comunicación.
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