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Reunión
de Medio Año
Ciudad de Panamá ,Marzo 11-14, Panamá
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MEXICO
En este
período se produjo un nuevo ciclo de graves agresiones en contra de periodistas
y empresas informativas, lo que incluyó el asesinato del reportero Gregorio
Rodríguez Hernández. Con ello suman cuatro los atentados cometidos
contra diaristas mexicanos en el último año.
Rodríguez Hernández, corresponsal de la cadena de diarios El Debate,
fue muerto el pasado 28 de noviembre en el puerto de Mazatlán, Sinaloa,
en el noroeste del país. Se le victimó a tiros mientras se encontraba
cenando en compañía de su esposa y sus dos hijos. La policía
estatal arrestó en las siguientes semanas a Ulises y Ernesto Sedano Ornelas,
bajo cargos de haber participado en el atentado. Sin embargo, un juez local
negó una orden de aprehensión contra Antonio Ocampo por su presunta
autoría intelectual. Ocampo es considerado cabeza de un grupo de narcotraficantes
en aquella región.
Informes
de la Procuraduría de Sinaloa indican que el periodista asesinado, quien
se desempeñaba básicamente como reportero gráfico, había
publicado fotografías en las que aparecía el citado Antonio Ocampo
en un evento social con jefes policíacos de la zona en la ciudad de Escuinapa
del mismo estado.
En Acapulco,
Guerrero, el editor Leodegario Aguilera Lucas fue secuestrado el 22 de mayo
de 2004 sin que hasta la fecha haya aparecido. La policía local presentó
unos restos humanos como del periodista, pero no se pudo demostrar esto en la
prueba de ADN. Prácticamente, la investigación sobre el plagio
está suspendida.
El 15 de
diciembre, el periodista Juan Torres, corresponsal del diario Noroeste en Escuinapa,
Sinaloa, recibió amenazas de muerte por parte de tres sujetos que se
presentaron en su domicilio. El periódico Noroeste informó de
que las autoridades le extendieron protección a Torres. Según
el fiscal general del estado, Oscar Fidel González, se sospecha que existe
relación entre las amenazas que recibió el periodista y el asesinato
del fotógrafo Gregorio Rodríguez Hernández.
El narcotráfico
sigue siendo uno de los principales factores que amenazan el estado de derecho
y el trabajo periodístico. En Sinaloa se producen cerca de 500 muertes
por bala al año. El 80 por ciento son consecuencia de ejecuciones dictadas
por los traficantes de narcóticos, según estimaciones oficiales.
Especialmente
en la región norte del país, continuamente se producen reportes
de amenazas personales y telefónicas contra periodistas, las que son
atribuidas a diversas bandas de narcotraficantes. En meses recientes llegaron
informes de que periodistas del estado norteño de Tamaulipas están
siendo brevemente secuestrados por narcotraficantes para amenazarlos si publican
información sobre sus actividades, o para trasmitir advertencias a los
respectivos editores. Dos de los cuatro periodistas asesinados durante el último
año laboraban en el estado de Tamaulipas.
La SIP viene
participando en los trabajos orientados a revisar los expedientes judiciales
de los casos de los periodistas Víctor Manuel Oropeza y Héctor
Félix Miranda.
Otros casos
de agresiones:
El 28 de
noviembre, directivos del diario Noticias de Oaxaca denunciaron un ataque a
la libertad de expresión, al ser invadido por un grupo de supuestos comuneros
el predio en donde se localizan las bodegas de este rotativo, con un saldo de
un joven de 19 años muerto, lo que llevó a la intervención
de la Procuraduría de Justicia del estado. El lugar fue invadido el 1
de diciembre por comerciantes contando con la protección de la Policía
Preventiva de esa localidad. El 12 de enero, la SIP solicitó en un comunicado
a la Secretaria de Gobernación que atendiera e investigara de manera
expedita la denuncia presentada por el diario Noticias de Oaxaca, referente
a presuntas presiones recibidas de parte de las autoridades estatales en represalia
por su línea editorial.
El 29 de
noviembre de 2004, la SIP expresó su preocupación por el estado
que guardaba una iniciativa de reformas a la Ley de Radio y Televisión
en México que, a juicio de la institución, incluía preceptos
que representaban riesgos para la libertad de expresión. En respuesta,
el grupo de legisladores que impulsa esta iniciativa suprimió de la misma
los artículos impugnados por la SIP.
El periodista
Jorge Cardona, de la cadena Televisa en Monterrey, Nuevo León, sufrió
un atentado el 7 de febrero, del que salió ileso.
A principios
de este año, representantes del periódico San Antonio Express
News distribuyeron en el estado de Jalisco una serie de carteles con las fotografías
de los indígenas Miguel Hernández de la Cruz y Juan Chivarra de
la Cruz, acusados de haber dado muerte al periodista estadounidense Phillip
True en 1998. En abril de 2004, un juez estatal los declaró culpables
y fueron condenados cada uno a 20 años de prisión, aunque permanecen
prófugos.
El pasado
2 de noviembre, el reportero y columnista del periódico La Verdad del
Sureste, Víctor Ulín Fernández, sufrió agresiones
físicas, amenazas de muerte con arma de fuego y robo de vehículo
frente a su domicilio. Los agresores lo obligaron a subir a su propio vehículo
luego de torturarlo física y psicológicamente y lo dejaron abandonado.
Ulín Fernández, publica la columna “Sin remitente”
en el diario que se conoce por su posición contraria al gobernador Manuel
Andrade.
El 17 de
noviembre, el recién electo diputado local, Saúl Rubio Ayala,
incitó a sus simpatizantes a agredir física y verbalmente a los
periodistas Resina Ávila y Alonso Sánchez, del periódico
El Debate de Guasave, Sinaloa, quienes tuvieron que ser protegidos por policías
para abandonar el lugar. Rubio Ayala condenó publicaciones del diario,
insultó a los dos periodistas e incendió ejemplares del mismo.
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