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Asamblea General de la SIP .
Antigua, Guatemala,
22 - 26 de octubre 2004
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PERÚ
El ejercicio de la libertad de prensa continuó manifestándose
a través de una amplia oferta informativa y de opinión, aunque
el clima en el que la prensa desarrolla su labor informativa se ha visto enrarecido
por continuos cuestionamientos provenientes de diversos sectores, entre ellos
el Poder Ejecutivo, como consecuencia de la difusión de numerosas denuncias
periodísticas sobre actos de corrupción en la esfera gubernamental.
En el ámbito
judicial, continúan desarrollándose las audiencias del juicio
para esclarecer el asesinato del periodista Alberto Rivera, presidente de la
Federación de Periodistas de la región Ucayali y conductor de
un programa radial, sucedido en la ciudad de Pucallpa el 21 de abril del 2004.
Un día antes de su asesinato, Rivera, cuyo estilo periodístico
era controvertido y provocador, denunció al alcalde de la municipalidad
provincial de Coronel Portillo, Luis Valdez Villacorta, de tener vínculos
con el narcotráfico y lo responsabilizó en el caso de que algo
le ocurriera.
Si bien
a fines de mayo, autoridades policiales anunciaron que el crimen habría
tenido móviles pasionales, esta hipótesis quedó desvirtuada
rápidamente cuando un involucrado en el crimen reveló detalles.
El 3 de junio, la policía detuvo a los periodistas Roy Gavino Saurino
y Martín Flores Vázquez. Al momento de su detención, ambos
desempeñaban labores periodísticas y de relaciones públicas
en la Municipalidad Provincial de Coronel Portillo.
Representantes
de la Sociedad Interamericana de Prensa y del Consejo de la Prensa Peruana se
reunieron con familiares del periodista en Lima y en la ciudad de Pucallpa,
con autoridades policiales, judiciales, del Ministerio Público, municipales
y periodistas locales. Posteriormente sostuvieron reuniones con el presidente
de la Corte Suprema, doctor Hugo Sivina, y la Fiscal de la Nación, Nelly
Calderón, para expresarles la preocupación de que el juicio se
realice con independencia y garantías del debido proceso.
El caso
del asesinato del periodista Antonio de la Torre Echeandía, de radio
Órbita en la ciudad de Yungay, el 14 de febrero, quedó esclarecido
cuando la División de Criminalística de Huaraz informó
en octubre de que se había identificado al sospechoso, Moisés
David Julca, como autor material del asesinato. Luego de intensas marchas de
protesta en Yungay, así como de una fuerte presión nacional e
internacional, el Juzgado Penal revertió su postura inicial que excluía
como sospechoso al alcalde de la localidad, Amaro León León, y
ordenó su detención sindicándolo como autor intelectual
del crimen. Aún continúan prófugos de la justicia Julca
y su novia Enma León Martínez, hija del alcalde León León.
Preocupa
en el ámbito judicial las desproporcionadas cifras indemnizatorias demandadas
contra los diarios El Comercio, Correo y La República, que de prosperar
pondrían en serio riesgo la circulación de dichos medios de comunicación.
En efecto, el congresista oficialista Jorge Mufarech solicitó una indemnización
de US$ 50 millones al diario El Comercio, por presunta difamación a raíz
de las denuncias por defraudación tributaria cometidas en la adquisición
de un automóvil. Las continuas recusaciones a los magistrados de parte
del congresista siguen entrampando el proceso. A éste se suman tres juicios
por supuesto delito de difamación agravada por medio de prensa, presentados
por el cuestionado empresario aerocomercial Fernando Zevallos, contra el mismo
medio por un monto de US$105 millones de dólares.
El diario
La República enfrenta un juicio por daños y perjuicios y una solicitud
de indemnización de US$ 99 millones presentada por la empresa Textilco
S.A.C. a raíz de la publicación de una denuncia periodística
que involucra a la empresa con acciones para el lavado de dinero. Además,
Oscar Ruiz Figueroa también presentó una demanda contra el director
del diario La República por US$ 100 millones luego de que éste
cuestionara una controvertida y multimillonaria demanda contra el Estado peruano
hecha a partir de bonos caducos del siglo pasado.
Asimismo
el diario Correo enfrenta un juicio por daños y perjuicios que contempla
una indemnización de US$ 50 millones presentada por Oscar Ruiz Figueroa,
luego de que el diario publicara declaraciones de un economista en torno a la
controvertida demanda en el caso de los bonos estatales presentada por Ruiz.
En este
contexto destaca la actitud de la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA)
de la Corte Suprema de Justicia que, en respuesta a comunicados públicos
del Consejo de la Prensa Peruana, inició investigaciones internas para
determinar si los fallos judiciales emitidos por algunos magistrados contravinieron
el derecho a la libertad de expresión. Por ejemplo, la OCMA determinó
que se abriera investigación contra el juez Fredy Vengoa Zúñiga,
quien en setiembre del 2003 sentenció al periodista radial Luis Aguirre
Pastor, director de La Voz Amazónica de Madre de Dios, a dos años
de pena privativa de libertad y lo inhabilitó a ejercer cualquier actividad
periodística durante un año, a raíz de una querella por
delito de difamación e injuria presentada por un ciudadano. Asimismo,
la OCMA notificó al Octavo Juzgado Especializado Penal de la Corte de
Justicia de Lambayeque para que explique la resolución que ordena que
la periodista Rosa Chambergo, directora del semanario Expresión, se abstenga
de publicar información referida al querellante, el alcalde provincial
de Chiclayo.
Tras un
largo proceso la Sala Penal Anticorrupción emitió las primeras
sentencias en los juicios a periodistas, directores y medios de comunicación,
acusados de recibir dinero del Estado a cambio de su apoyo al gobierno de Alberto
Fujimori. Mientras tanto, los empresarios televisivos Ernesto Schütz, José
Francisco y José Enrique Crousillat, quienes estaban sometidos en Argentina
a un proceso judicial de extradición, a solicitud de su homólogo
peruano, no se presentaron a las últimas audiencias y pasaron a la clandestinidad
ante su inminente extradición a Perú.
Por otra parte, ha trascendido una comunicación formal del congresista
americano Brad Sherman al gobierno peruano relacionada con el caso de la presentadora
de televisión Laura Bozzo, presentándolo como violatorio de la
libertad de expresión. Actualmente la Sra. Bozzo se encuentra bajo arresto
domiciliario en el set del canal de televisión Monitor; desde donde su
programa se produce y transmite internacionalmente con regularidad; aunque el
dilatado proceso judicial ha levantado algunas voces de protesta por encontrarse,
hasta el momento, sin sentencia.
Por otro lado, en medio de la inestable situación política que
atraviesa el país, se ha generado un amplio debate en torno a la rigurosidad
con la que la prensa trabaja las numerosas denuncias de corrupción que
involucran al gobierno, así como las presiones hacia periodistas que
estaría ejerciendo el régimen. Esto frente a una ciudadanía
que, según encuestas de opinión realizadas en octubre, considera
en un 60 por ciento que el periodismo en el Perú contribuye a la consolidación
de la democracia y un 37 por ciento que la prensa manipula a un nivel alto sus
informaciones.
El debate se tornó candente a raíz de la transmisión, en
el programa “Cuarto Poder” de América Televisión,
de un vídeo que supuestamente involucraba al jefe de Estado en una denuncia
de falsificación de firmas para registrar a su agrupación política
ante el Jurado Nacional de Elecciones. El cuestionado informe periodístico
propició un quejoso exabrupto del presidente Alejandro Toledo quien calificó
de “cobarde” al periodista Carlos Espá, conductor de dicho
programa. Julio Aliaga, director periodístico del canal, quien posteriormente
reconoció vacíos y errores en el informe, renunció precipitadamente
junto con el conductor y la directora periodística del programa Roxana
Cueva. Los periodistas consideraron inaceptable la exigencia del presidente
Toledo para que ofrezcan disculpas públicas; exigencia hecha en una audiencia
privada realizada a solicitud e iniciativa del propio Aliaga. Los periodistas
argumentaron, asimismo, una falta de respaldo de los directivos del Canal.
Por otro lado, el proceso de implementación de la Ley de Transparencia
y Acceso a la Información, promulgada en agosto del 2002, continúa
generando expectativa. Si bien la ley es perfectible, establece sanciones administrativas
y penales para los funcionarios que se nieguen a entregar información
pública no comprendida en las restricciones de la norma. Aun cuando la
administración pública cumple de manera disímil lo establecido
por la ley, se han registrado avances importantes en cuanto a la difusión
de información a través de los portales de transparencia del gobierno
central; no así en los gobiernos regionales y municipales. Asimismo,
organizaciones dedicadas a promover el cumplimiento de la ley continúan
registrando quejas de ciudadanos que encuentran trabas al solicitar información
pública, aun cuando no se conocen casos en los que un funcionario público
haya sido sancionado por incumplir la ley.
El 15 de julio, el presidente Alejandro Toledo promulgó la Ley de Radio
y Televisión, previamente aprobada por el Congreso de la República
(17 de junio) con 80 votos a favor, 1 en contra y 9 abstenciones. Los artículos
22 y 24 de texto, referidos a las normas para la titularidad de las acciones
y la participación de inversión extranjera fueron votados por
separado. La redacción de la norma contempla mayor participación
ciudadana, aun cuando queda pendiente que el reglamento de la ley corrija los
vacíos en cuanto a la injerencia externa sobre los contenidos de los
programas, lo que es fuente de preocupación.
El incipiente proceso de descentralización en el país ha tenido
como consecuencia un mayor cuestionamiento de la prensa y las consecuentes reacciones
de autoridades denunciadas por corrupción. Tal es el caso de los periodistas
de Tarapoto, Glenda Mello y Javier Tuanama, quienes son denigrados y acusados
de terrorismo, en publicaciones apócrifas que circulan en dicha región.
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