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Reunión de Medio Año
Los Cabos
Marzo 12 al 15,2004
México
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URUGUAY
La libertad
de prensa se vio afectada durante este período por un inusual protagonismo
de funcionarios del Ministerio del Interior en acciones de hostigamiento contra
periodistas. En distintas zonas del país, policías y otros funcionarios
del Ministerio del Interior arrestaron y golpearon a un periodista, presionaron
e insultaron a otro y presentaron demandas penales contra numerosos hombres
y mujeres de prensa.
En otro hecho poco frecuente en Uruguay, un periodista fue baleado por un desconocido,
luego de difundir denuncias de corrupción en el ambiente del fútbol
local.
Por otra parte, el Poder Ejecutivo separó del cargo al fiscal de Corte
y procurador general de la nación, Oscar Peri Valdez, acusándolo
de “atentar contra los derechos humanos”. El Poder Ejecutivo mencionó
entre las imputaciones contra Peri Valdez sus doctrinas “restrictivas”
sobre la libertad de prensa.
Los principales acontecimientos del período fueron los siguientes:
El 26 de octubre, periodistas de diferentes medios fueron insultados y desalojados,
bajo la amenaza del empleo de la fuerza, de un club deportivo donde se realizaba
un congreso del Plenario Intersindical de Trabajadores-Convención Nacional
de Trabajadores (PIT-CNT), la central única de trabajadores.
El 5 de noviembre, tres jerarcas del gobierno municipal del departamento de
Canelones, que estaban siendo denunciados en el programa de televisión
“Zona Urbana” por percibir sueldos como funcionarios públicos
sin concurrir a trabajar, se presentaron en la puerta de Canal 10, donde se
emitía el programa, para tratar de intimidar al equipo periodístico
que difundía la información.
El 6 de noviembre, Omar Hidalgo, director del semanario La Prensa, que se edita
en el departamento de Maldonado, denunció haber sido objeto de presiones
y maltrato verbal por parte de funcionarios de la policía local. Hidalgo
había informado sobre el incumplimiento de una sentencia judicial de
dos funcionarios policiales que habían sido condenados por cometer actos
de tortura.
El 11 de noviembre, el juez Roberto Timbal absolvió al periodista Gustavo
Calandra, quien había sido sometido a un proceso penal promovido por
el fiscal de Corte y procurador general de la nación, Oscar Peri Valdez.
El fiscal, quien ha sido reiteradamente denunciado en los últimos años
por la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) como enemigo de la libertad
de prensa, había considerado en un escrito presentado ante la Justicia
que el contenido de un artículo de opinión publicado por Calandra
en la revista Políticamente Incorrecto implicaba una incitación
al odio o al desprecio racial y que, por esa razón, el periodista debía
ser procesado. La revista es una publicación de la Juventud por el Resurgimiento
Nacionalista (JRN).
El 18 de noviembre, José Pose Sanmartín, jefe de policía
del departamento de Lavalleja, presentó demandas civiles y penales contra
los periodistas del diario La República Federico Fasano, director, y
Federico Gyurkovits, editor de Información Policial. El diario había
publicado informaciones que involucraban a Pose Sanmartín en presuntos
hechos de corrupción.
El 19 de noviembre, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad
un proyecto de ley en materia de derecho autoral que protege el trabajo periodístico.
El proyecto sigue a consideración del Senado. La ley vigente sobre derechos
de autor, que data de 1937, no protege el trabajo de los periodistas.
El 2 de diciembre, policías antimotines con chalecos antibalas comenzaron
a “patrullar” la redacción del diario La República,
a pedido de su director, Federico Fasano, quien sostiene un duro conflicto con
sus periodistas por razones salariales. El hecho fue denunciado públicamente
por el sindicato de periodistas del diario, por la APU y por la central de trabajadores
(PIT-CNT) e incluso la televisión difundió imágenes de
la actuación policial. Los periodistas han definido el clima imperante
en el diario “como el de un cuartel”.
El 21 de diciembre, el periodista deportivo Ricardo Gabito Acevedo fue herido
en una pierna mediante un disparo de arma de fuego, cuando se disponía
a ingresar a su domicilio al regresar de su trabajo. Gabito Acevedo se desempeña
como periodista en el diario La República y en los canales de televisión
Teveo y TeveLibre.
Aparentemente, un sicario hizo fuego sin mediar palabra y el periodista debió
ser internado. La bala quedó alojada a la altura del muslo izquierdo.
Pocos días antes, el periodista había advertido públicamente
que el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Eugenio
Figueredo, y el dirigente del fútbol juvenil uruguayo, Nelson Spillman,
lo habían amenazado por la publicación de denuncias sobre ellos.
Spillman, había escrito Gabito Acevedo antes del atentado, comentó
que el periodista es “un corrupto que en cualquier momento iba a encontrar
la horma del zapato y ahora va a tener que bailar con la más fea”.
A su vez, dijo, Figueredo les pidió hace dos años a otros dirigentes
del fútbol que “le dieran un susto” al periodista. Luego
del atentado, Gabito Acevedo atribuyó la responsabilidad por el balazo
que recibió a “la mafia del fútbol”.
El 25 de diciembre, el corresponsal del diario El País, de Montevideo,
en la ciudad de Salto, Luis Alberto Pérez Albertoni, fue detenido, golpeado
y encarcelado por funcionarios policiales en momentos en que desempeñaba
su tarea periodística. Pérez había concurrido a cubrir
la reconstrucción judicial de un accidente de tránsito en el que
murió un hombre y su esposa quedó lesionada. El periodista hizo
notar a los policías su mala conducta durante el hecho, lo que le valió
que uno de ellos lo detuviera y le acusara de “desacato”. Pérez
acató la orden de arresto y a partir de ahí se sucedieron numerosos
hechos de violencia contra el periodista. Fue trasladado por la fuerza, golpeado,
insultado y luego en la Comisaría lo arrojaron en una celda cubierta
de orín y materia fecal. Posteriormente fue trasladado a un hospital
donde se le comprobaron signos de la agresión y fue sometido después
a interrogatorio. El 26 de diciembre, presentó denuncia penal contra
los policías que lo detuvieron y castigaron, aunque hasta mediados de
enero prosiguieron las indagaciones en su contra. Los funcionarios involucrados
se encuentran sumariados y separados de sus cargos por el Ministerio del Interior.
El 20 de enero, en su “Relatorio 2003” sobre “agresiones al
derecho a la información y a la libertad de prensa”, la Asociación
de la Prensa Uruguaya reclamó al Poder Ejecutivo que impulsara la derogación
de la figura penal de “desacato” por ser una norma que privilegia
el honor de los funcionarios públicos por sobre el derecho a informar
y opinar, tal como lo viene reclamando insistentemente la SIP. También
exigió la destitución del fiscal de Corte y procurador general
de la nación, Oscar Peri Valdez, por haber enviado a los fiscales penales
de todo el país un instructivo “con elementos claramente restrictivos
del ejercicio del periodismo y del derecho a la información”.
La APU también solicitó definiciones “sobre la totalidad
de las denuncias realizadas por la adjudicación de la publicidad oficial”
a medios de comunicación y sobre “las presuntas intervenciones
telefónicas en la redacción del semanario Búsqueda, pendiente
desde julio del 2000”.
El 12 de febrero, el Poder Ejecutivo separó del cargo y sometió
a sumario administrativo al fiscal de Corte y procurador general de la nación,
Oscar Peri Valdez, a quien acusó de “atentar contra los derechos
humanos”. Entre las irregularidades que el ministro de Educación
y Cultura, Leonardo Guzmán, le imputó a Peri Valdez figura el
descubrimiento de un registro ilegal de personas que el fiscal había
creado, sobre cuya base sugería a los demás fiscales qué
pruebas diligenciar y qué delitos tipificar, y sus posturas doctrinarias
“restrictivas” de la libertad de prensa.
El 16 de febrero, en medio de un conflicto laboral entre la dirección
del diario La República y sus periodistas, dos jerarcas del periódico,
Enrique Piqué y Albérico Barrios, recurrieron a las disposiciones
de la ley uruguaya que aún prevé penas de prisión para
periodistas por informaciones u opiniones que se consideren “difamatorias”
o “injuriantes” y pidieron en un juzgado penal tres años
de cárcel para numerosos periodistas (entre ellos, tres del propio diario)
al considerarse “agraviados” por informaciones publicadas respecto
a ellos. Piqué, uno de los denunciantes, es además “hombre
de confianza” del ministro del Interior, Guillermo Stirling, según
denunciaron los sindicatos, hecho que fue confirmado por el propio ministro.
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