|
Reunión de Medio Año
Los Cabos
Marzo 12 al 15,2004
México
|
ESTADOS
UNIDOS
La guerra en Irak encabezada por
Estados Unidos, aunada a un incremento en los niveles de seguridad en dicho
país como resultado de la actual lucha contra el terrorismo, han hecho
que los problemas relacionados con la libertad de prensa sigan en aumento en
los últimos meses, tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
Un tema materia de preocupación ha sido el arresto de un número
de periodistas por parte de las fuerzas norteamericanas en Irak. El 28 de octubre,
Samer Hamza, un camarógrafo de la cadena de televisión árabe
Al-Jazeera, fue detenido por soldados norteamericanos cerca de una estación
de policía en Bagdad que había sido blanco de un ataque violento
el día anterior. Posteriormente fue liberado sin que se diera ninguna
explicación oficial de su arresto de un día.
Hamza es el cuarto periodista que se sabe fue arrestado y mantenido cautivo
brevemente por el ejército norteamericano el pasado mes de octubre. Entre
los otros reporteros se encuentran el fotógrafo Patrick Baz, de France-Presse,
y un periodista de Reuters, ambos detenidos durante varias horas el 19 de octubre
en una estación de policía en la ciudad de Fallujah por la policía
iraquí, la cual manifestó haber actuado siguiendo órdenes
del ejército norteamericano que estaba buscando a alguien que había
filmado un ataque a uno de sus convoyes en Fallujah.
Se informó de nuevos hechos acerca de la muerte del camarógrafo
ucraniano Taras Protsyuk, de Reuters, y del español José Couso,
de la cadena española de televisión Telecinco, muerto cuando un
tanque norteamericano abrió fuego el 8 de abril del 2003 contra el Hotel
Palestina en Bagdad, donde estaban alojados un gran número de periodistas.
Los oficiales norteamericanos han exculpado a su ejército de cualquier
equivocación o error de criterio. La organización internacional
defensora de la libertad de prensa Reporteros sin Fronteras exigió, el
15 de enero, que se reabriera una investigación oficial del incidente
y el 18 de febrero anunció que un abogado que representa a la organización
y a la viuda de Couso había acusado al gobierno español de “no
adoptar ninguna acción” para presionar a las autoridades norteamericanas
con el fin de que éstas efectúen una profunda investigación
de las circunstancias en las que murió Couso. El hermano de Couso, David,
presentó el pasado mes de mayo una demanda ante una corte penal de España
en la que acusaba a tres soldados del regimiento armado de la división
de infantería de los Estados Unidos, de “asesinato” y “crímenes
de guerra”.
En otros hechos relacionados con Irak, el pasado mes de enero la caricaturista
norteamericana Ann Telnaes recibió varias amenazas por correo electrónico
luego de que una de sus caricaturas del clérigo islámico iraquí,
El Gran Ayatollah Ali Sistani, apareció en la sección satírica
del sitio web The Iranian, según un informe de la Red de Derechos del
Caricaturista, con sede en Burke, Virginia.
Luego de la detención de un periodista austriaco en el Aeropuerto Internacional
de Los Angeles, el 2 de diciembre, el Instituto Internacional de la Prensa (IPI),
con sede en Viena, se unió a la Sociedad Americana de Directores de Diarios
(ASNE) y a la SIP para invocar al Congreso norteamericano que incluya a los
periodistas en la lista de profesionales que no necesitan visa para ingresar
a los Estados Unidos.
El periodista en cuestión, Meter Krobath, quien tiene un contrato como
periodista independiente con la revista cinematográfica austriaca SKIP,
viajaba de Viena a California por invitación de la compañía
cinematográfica hollywoodense DreamWorks Pictures para participar en
la presentación ante los medios de prensa de la película “Paycheck”.
Al llegar al aeropuerto de Los Angeles le preguntaron cuál era el motivo
de su viaje y lo interrogaron por más de cinco horas, le revisaron todo
el cuerpo, lo fotografiaron, le tomaron sus huellas dactilares y luego lo condujeron
esposado a una habitación aislada. De allí, lo transfirieron a
una cárcel en el centro de Los Angeles, donde pasó la noche. Fue
liberado el 3 de diciembre y devuelto a Austria.
En cartas dirigidas al Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, y
al Secretario de Seguridad del Interior, Tom Ridge, el IPI remarcó que
“en meses recientes numerosos periodistas extranjeros han sido detenidos
en las fronteras norteamericanas, denegándoseles el ingreso y deportándolos
a la fuerza a sus países de origen porque no tenían visas para
una estadía prolongada”. En muchos casos, aduce IPI, los periodistas
detenidos por las autoridades migratorias norteamericanas “fueron tratados
como criminales”.
La Asociación Mundial de Diarios, con sede en París, también
se unió a los pedidos de cambio en las regulaciones de visado norteamericano
de modo que los periodistas puedan trabajar en dicho país por un período
breve. El 23 de octubre, la asociación manifestó su “seria
preocupación” al Secretario Ridge, por los maltratos sufridos por
la periodista Rachel Bletchy, del diario británico The People, quien
fue detenida por 26 horas, también en el aeropuerto de Los Angeles, donde
permaneció esposada durante un tiempo y luego fue deportada.
Antes de ello, el pasado mes de mayo, seis periodistas franceses fueron detenidos
por más de 24 horas, esposados, inspeccionados físicamente y luego
deportados.
El 25 de febrero, Human Rights Watch anunció que, al igual que otros
dos grupos internacionales de derechos humanos, ellos tampoco habían
obtenido el permiso del Pentágono para asistir y observar los juicios
a cargo de una comisión militar contra los detenidos en la base naval
norteamericana, en la Bahía de Guantánamo, Cuba, a pesar de que
la administración Bush había prometido que los juicios de las
comisiones estarían abiertos al público.
Human Rights Watch manifestó que el Pentágono respondió
a los pedidos de las organizaciones de derechos humanos diciendo que “la
intención era solamente dar cabida a algunos miembros selectos de la
prensa” y a representantes del Comité Internacional de la Cruz
Roja. Acusó al Pentágono de haber impuesto una ley mordaza a los
abogados de la defensa, permitiéndoles que hablaran con la prensa solamente
con la autorización del ejército y que ahora con esta negativa
de acceso a los grupos de derechos humanos “los periodistas que cubren
los juicios podrán hablar sobre éstos solamente con los oficiales
del ejército”.
Las investigaciones conducidas por el gran jurado federal acerca de la filtración
de información sobre la identidad de Valerie Plame, funcionaria de la
CIA, que resultó en la publicación de ésta en la columna
de un diario en julio pasado, han tomado un nuevo giro, ya que ahora el gran
jurado está pidiendo los registros de los contactos de la Casa Blanca
con más de dos decenas de periodistas y organizaciones periodísticas,
según un informe aparecido en el diario Newsday, de Melville, Nueva York,
citado por la Associated Press el 5 de marzo. Sin embargo, no se ha registrado
ningún caso en el que un periodista haya sido citado para comparecer
ante el gran jurado.
La investigación se origina a raíz de que Robert Novak mencionó
en su columna a Plame, cuyo esposo es el ex embajador Joseph C. Wilson IV, crítico
de la política de la administración Bush en Irak.
El tema de la confidencialidad profesional salió a relucir en octubre,
cuando un juez federal ordenó a cinco periodistas revelar sus fuentes
confidenciales para la elaboración de informes sobre acusaciones de espionaje
contra un científico nuclear del laboratorio de armas nucleares de Los
Alamos, Nuevo México.
El científico, Wen Ho Lee, pasó nueve meses en prisión,
luego de haber sido encausado en 1999, pero fue liberado porque retiraron los
cargos en su contra.
El juez ordenó a los cinco periodistas que revelaran la identidad de
sus fuentes al abogado de Lee en una querella por daños y perjuicios
entablada contra los departamentos de Energía y de Justicia. Los periodistas
son Jeff Perth y James Risen, de The New York Times; Robert Drogin, de Los Angeles
Times; H. Josef Hebert, de la Associated Press, y Pierre Thomas, quien en ese
entonces trabajaba para la cadena CNN.
La libertad de prensa recibió un espaldarazo en la comunidad nativa norteamericana
cuando el 23 de octubre el Consejo Tribal Navajo votó a favor de que
el diario Navajo Times no estuviera bajo el control del gobierno tribal. El
referido diario es considerado como uno de los más agresivos que se publican
en las reservas indias nativas.
Hace poco surgió una noticia un tanto extraña. Que el Departamento
del Tesoro había estado advirtiendo a las casas editoriales que enfrentarían
graves consecuencias legales si es que editaban en cualquier forma manuscritos
procedentes de Irán y de otras naciones contra las cuales Estados Unidos
mantiene un embargo comercial. El fundamento: la edición se consideraría
igual que comerciar con el enemigo.
De acuerdo con la ley, cualquiera que publique material procedente de dichos
países debe hacerlo tal y cual lo recibe, estando prohibido cambiar el
orden de los párrafos, corregir la gramática o la sintaxis, los
errores ortográficos, o reemplazar “palabras inapropiadas”.
No se deberá agregar ninguna ilustración. Sólo está
permitida la publicación de “copias fotográficas”
de manuscritos.
La vocera del Departamento del Tesoro, Tara Bradshaw, fue citada confirmando
las restricciones y expresando que las actividades prohibidas son “edición
y colaboración en la edición de manuscritos, selección
de revisores y facilitación de una revisión, que resulten en una
mejora o alteración sustancial de los manuscritos”.
Las amonestaciones estaban contenidas en una serie de cartas dirigidas por el
Departamento del Tesoro a los editores, manifestó un reportero del New
York Times, y se referían a material procedente de Irán. Sin embargo,
se consideraba que, por lógica, comprendían el material procedente
de otras naciones contra las cuales Estados Unidos mantiene actualmente un embargo
comercial: Cuba, Corea del Norte y Libia, por ejemplo.
Al comentar sobre esta exigencia de publicar los manuscritos “tal cual”,
la Asociación Americana de Editores la calificó como “una
seria amenaza a la comunidad editora norteamericana en general y a los editores
letrados y científicos en particular”.
Preguntas ó Comentarios? escríbanos
© 2002 Sociedad
Interamericana de Prensa. Todos los derechos reservados.
|