|
Reunión
de Medio Año
San Salvador, Marzo 21-24
El Salvador |
VENEZUELA
La libertad de prensa y de expresión está severamente coartada,
no porque se haya aplicado una censura previa por parte de las autoridades,
sino por las consecuencias y riesgos inevitables a que se expone quien disienta
del parecer oficial y lo manifieste públicamente. Ello, en todo caso,
ha conducido a la autocensura de algunos medios, resultado de las reiteradas
amenazas, lo cual es quizá de igual o mayor gravedad que la propia censura.
Los acontecimientos del último año
pueden caracterizarse como parte de un proceso sistemático dirigido a
controlar el contenido de lo que se difunde a través de los medios de
comunicación social, a controlar el tipo de información que la
sociedad tiene derecho a recibir y, en último término, a coartar
la libertad de expresión. Los primeros años del gobierno de Hugo
Chávez tampoco han sido fáciles; pero este período según
lo anunciado por el Presidente, en su mensaje anual ante la Asamblea Nacional
(del 17 de enero de 2003), será el año de 'la batalla mediática'.
El pretexto sigue siendo el mismo: exigir que se difunda la verdad, que obviamente
debe corresponder con la 'verdad oficial'.
Las agresiones se han acentuado contra periodistas
y medios de comunicación. El periodismo se ha convertido en una profesión
de alto riesgo, que ha hecho indispensable para profesionales de la prensa el
porte de chaleco antibalas y máscara antigas. Aun así, más
de un centenar de periodistas ha resultado lesionado, y un reportero gráfico
muerto mientras cubría los sucesos del 11 de abril de 2002.
Es importante hacer notar que, cuando el gobierno
no se atreve a hacerlo por sí mismo, lo hace por medio de sus llamados
círculos bolivarianos. Esos grupos violentos no sólo han agredido
físicamente a los periodistas, fotógrafos y camarógrafos,
sino que han destrozado sus equipos e incendiado vehículos de los medios
de comunicación social. También exhiben pancartas dirigidas a
intimidarlos, individualizando a sus propietarios y directores, señalándolos
como 'enemigos de la patria', 'mercaderes del terror', y 'fabricantes de mentiras',
tildándolos de golpistas. Recientemente en Colombia el canciller venezolano
acusó a los periodistas de estar fraguando el asesinato del primer magistrado,
para hacer a los medios blanco fácil y propicio del odio del sector social
que apoya al presidente Chávez.
Estos hechos han obligado a periodistas y medios
de comunicación a buscar la protección de la Comisión y
Corte Interamericana de Derechos Humanos, las cuales han dispuesto medidas cautelares
y provisionales para garantizar la vida, integridad física, y el ejercicio
de la libertad de expresión. Sin embargo, esas medidas no han sido debidamente
acatadas, lo que ha generado reiterados pronunciamientos por parte de ambos
órganos, que condenan la actitud del gobierno en relación con
sus disposiciones e irrespeto a libertad de prensa.
Debe subrayarse que, de conformidad con el artículo
31 de la Constitución de Venezuela, el Estado está obligado a
adoptar las medidas que sean necesarias para dar cumplimiento a las decisiones
emanadas de los órganos internacionales creados por los tratados de derechos
humanos y ratificados por la República. Sin embargo, aunque esta disposición
compromete no sólo al Ejecutivo, sino a los demás órganos
del Estado, el Tribunal Supremo de Justicia se ha abstenido de dictar las medidas
indispensables para que se acaten fielmente los dictámenes de la Comisión
o de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Cabe recordar en este particular
que fue precisamente la sentencia 1013, de 12 de junio de 2001, la que proporcionó
los elementos teóricos indispensables para restringir la libertad de
expresión, y dichos criterios han servido de base para muchas de las
acciones que se están emprendiendo ahora en contra de la libertad de
expresión.
Además de algunas acciones judiciales en
contra de periodistas este año, el gobierno de Venezuela ha iniciado
procedimientos administrativos en contra de cinco estaciones de televisión.
Juicios originados por reportajes fieles de lo manifestado por diversas personalidades,
incluidos miembros de la Asamblea Nacional, en relación con los sucesos
del 11 de abril de 2002 y hechos posteriores. También se les quiere sancionar
por difundir lo manifestado por oficiales de la Fuerza Armada Nacional, que
habían sido citados a prestar declaración ante la Asamblea Nacional,
y a quienes el Tribunal Supremo de Justicia los exoneró de culpabilidad
alguna. Con estas actuaciones, además de amedrentar con el cierre temporal
de canales de televisión, se desconoce el sitio preponderante que ocupa
la doctrina del 'reporte fiel' en el ejercicio de la libertad de prensa, se
pretende intimidar de manera general a todos los medios de comunicación
social, incluida la prensa escrita, para controlar el tipo de información
que éstos puedan difundir y orientar por una sola vía a la ciudadanía.
En su afán por coartar la libertad de expresión
el Presidente ha insistido reiteradamente en que 'ninguna libertad es absoluta'.
Curiosamente, mientras periodistas y dueños de los medios de comunicación
jamás olvidamos que la libertad de expresión tiene ciertas limitaciones
y pudiera ser sometida a restricciones legítimas, el presidente Chávez
omite que, según el Art. 337 de la Constitución, la libertad de
información es un derecho intangible, que no puede suspenderse ni aun
en casos de estado de excepción.
Este año, el Gobierno ha propiciado iniciativas
que concurren en la censura previa, al imponer medidas punitivas, que tienen
el efecto de operar como mecanismo inhibitorio para impedir la difusión
de determinadas informaciones e ideas. Entre éstas, debe mencionarse
el Proyecto de Ley Orgánica de Participación Ciudadana, que contempla
la creación de un 'Consejo de Vigilancia de los Medios de Comunicación
Social', configurado por individuos de comunidades, barrios o parroquias, encargados
de velar por la veracidad e imparcialidad de las informaciones difundidas.
También existe el Proyecto de Ley sobre la Responsabilidad Social en
Radio y Televisión, que, con el pretexto de proteger a la infancia, tiene
el propósito de impedir la crítica política. Son disposiciones
que dejan amplio margen para la arbitrariedad, y que serán aplicadas
por un ente completamente manejado por el Poder Ejecutivo, y tratará
de impedir toda denuncia o crítica política. Un proyecto que sanciona
como 'infracción muy grave' y merecedora de multas abultadas o suspensión
y clausura del medio, la difusión de mensajes que promuevan o inciten
al incumplimiento del ordenamiento jurídico, aunque tal conducta no constituya
delito.
Asimismo, ignorando el precedente de The New York Times vs. Sullivan, que estableció
principios hoy ampliamente reconocidos en materia de libertad de expresión,
y desconociendo reiteradas decisiones de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, donde se señala que las leyes de desacato o vilipendio
son incompatibles con las disposiciones de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, el proyecto en discusión define como una 'infracción
muy grave' el difundir mensajes que promuevan o inciten al irrespeto de las
instituciones y de autoridades como el Presidente de la República, ministros
de Estado, diputados, magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, Defensor
del Pueblo, Fiscal General o Contralor General de la República. Ya que
a los medios de comunicación nunca se les será permitido ser 'los
guardianes de la libertad'.
La severa crisis económica por la que atraviesa
Venezuela ha obligado al gobierno a adoptar un control de cambio que, desde
enero pasado, ha impedido el acceso de todos los venezolanos a las divisas indispensables
para realizar sus importaciones y pagos por servicios en el exterior. Sin embargo,
el propio Presidente ya ha anunciado que ese control de cambios se utilizará
como herramienta para premiar y castigar. Chávez anunció que no
habrá dólares para los 'golpistas', o para las empresas que se
sumaron al paro nacional que se desarrolló entre el 2 de diciembre pasado
y el 2 de febrero de este año. De otra parte, el Presidente ha afirmado
que la importación de papel para periódicos no es una prioridad
y ello constituirá un medio utilizable para restringir la libertad de
expresión, lo que está prohibido explícitamente por el
Art. 13 N° 3 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Estas acciones forman parte del contexto de la
guerra que declaró el gobierno de Venezuela en contra de las ideas, y
particularmente de las ideas políticas de quienes se oponen al actual
régimen. Ello explica los ataques contra la prensa, los autos de detención
en contra de numerosos dirigentes políticos de la oposición, y
el acoso al que se ha sometido a universidades públicas y privadas, incluida
la amenaza de intervención de algunas.
Preguntas ó Comentarios? escríbanos
© 2002 Sociedad
Interamericana de Prensa. Todos los derechos reservados.
|