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Reunión
de Medio Año
Ciudad de Panamá ,Marzo 11-14, Panamá
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VENEZUELA
El ejercicio de la libertad de expresión y de prensa en el país
se ve seriamente amenazado, agravado por la falta de independencia de los poderes
del Estado, sumado a una política oficial de control de los contenidos
de todas las programaciones que transmite la red privada de radio y de televisión.
En cuanto a la falta de independencia institucional, con una mayoría
simple –por ende inconstitucional– reunida por los diputados oficialistas
en la Asamblea Nacional, fue aprobada la Ley Orgánica del Tribunal Supremo
de Justicia, que eleva desde 20 hasta 32 el número de los magistrados
de dicho alto tribunal; y fueron designados los nuevos magistrados sin mediar
concursos de credenciales, omitiéndose la norma constitucional sobre
participación ciudadana.
El magistrado elegido como nuevo presidente del Supremo Tribunal, al inaugurarse
en sus funciones, despejó cualquier duda sobre la independencia de sus
decisiones o sentencias, al señalar que “los medios de comunicación
y periodistas deben estar al servicio de la verdad y sólo de la verdad”
y que “todo juez que emita juicio en contra de los principios revolucionarios,
será destituido y anulada su sentencia”.
A la par, otro de los magistrados, a inicios del año judicial en curso,
expresó públicamente que “tan sancionable es la conducta
del agente de orden público que abusa de su arma de reglamento y con
ella quita la vida injustificadamente a un ciudadano, como el periodista que
a través del micrófono o con la máquina impresora agrede,
ofende, difama o agravia a un ciudadano que cumple una función dentro
del Estado”.
La Asamblea Nacional, con el voto de la mayoría simple de diputados
oficialistas, aprobó la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión
o Ley Mordaza, que estatiza de hecho el sistema de radio y de televisión
privado, controlando sus horarios, programas y contenidos.
El presidente Hugo Chávez comentó sobre su nueva política
comunicacional: “Divulgar y contribuir a la formación e identificación
de la población con los valores, ética e ideología de la
Revolución bolivariana. Desarrollar [una] estrategia de divulgación
e información hacia los EE.UU. para neutralizar elementos de acción
imperial contra Venezuela. [Y] educar a la población en los principios
militares de disciplina, amor a la patria, y obediencia”.
Por obra y consecuencia de la mencionada Ley de Contenidos, el Estado no sólo
podrá “expropiar” los tiempos de transmisión para
disponerlos a su servicio, sino que, sin mediación judicial y por razones
alegadas de seguridad nacional, también podrá suspender cualquier
programa de radio y de televisión: sin mengua de las sanciones administrativas,
civiles y penales que puedan recaer sobre los responsables de atentar contra
la misma.
La Asamblea también aprobó una reforma de la legislación
penal sustantiva, para trasladar los efectos punitivos de su señalada
Ley Mordaza, hacia la prensa escrita y hacia todo aquel ciudadano que opine
y disienta del credo de la Revolución.
La reforma del Código Penal, en efecto, no sólo consagra en su
mayor amplitud las conocidas “leyes de desacato” si no también
“criminaliza” la disidencia política y de opinión.
El Artículo 297 A establece: “Todo individuo que por medio de
informaciones falsas difundidas por cualquier medio impreso, radial, televisivo,
telefónico, correos electrónicos o escritos panfletarios, pretenda
causar o efectivamente cause pánico en la colectividad o la mantenga
en zozobra, será castigado con prisión de dos a cinco años.”
El Artículo 508 dice: “Todo el que, con gritos o vociferaciones,
con abuso de campanas u otros instrumentos, o valiéndose de ejercicios
o medios ruidosos, haya perturbado las reuniones públicas, o las ocupaciones
o reposo de los ciudadanos, será penado con arresto de hasta por un mes
y con multa hasta de cien unidades tributarias, aumentándose de uno a
dos meses de arresto y multa de doscientas unidades tributarias en el caso de
reincidencia en la misma infracción”.
“Si el hecho ha sido cometido contra la persona del Vicepresidente Ejecutivo
de la República, de algunos de los Magistrados del Tribunal Supremo de
Justicia, miembros de la Asamblea Nacional, de los Consejos Legislativos de
los estados, podrá imponerse arresto de tres a cuatro meses y la multa
podrá ser de hasta 500 Unidades Tributarias”.
El Bloque de Prensa Venezolano protestó públicamente estas leyes
por ser violatorias de los derechos humanos y por generar autocensura.
Luego de unas jornadas organizadas por la presidencia de la República
y realizadas entre los días 12 y 13 de noviembre del pasado año,
el presidente Chávez expuso ante sus seguidores y ante oficiales generales,
superiores y subalternos de las Fuerzas Armadas, las líneas maestras
de La Nueva Etapa, La Nueva Estrategia de su revolución que implica el
tránsito desde la fase en curso, de consolidación interna, hacia
otra fase de confrontación externa y de exportación de la revolución.
En cuanto a la consolidación de su poder interno, el presidente anunció
la creación, con apoyo de las misiones cubanas, de Unidades de Batalla
Endógena para el control social y popular de la misma población.
Asimismo, ordenó, en términos exactos, perseguir y hostigar a
los opositores para impedir que se reorganicen. “Si no hubiésemos
hecho la cedulación –dijo el Presidente– hasta el referéndum
revocatorio lo hubiésemos perdido, porque esta gente [la oposición]
sacó 4 millones de votos”. “Y fue cuando empecé a
pedirle apoyo a Fidel... y él me dijo: Si algo sé yo es de eso,
cuenta con todo mi apoyo”.
En lo económico Chávez señaló que “no nos
estamos planteando eliminar la propiedad privada... Hasta allá no llegamos.
No, pero nadie sabe lo que ocurrirá en el futuro, el mundo se va moviendo...
No es el momento”.
El Nuevo Pensamiento Militar según lo confirmó el general López
Hidalgo, secretario de Defensa de la Nación, avanzará hacia la
guerra asimétrica o de guerrillas y para ello ya se está equipando
actualmente a las FF. AA. con vistas a su primera misión, que describe
el documento sobre La Nueva Etapa así: “desarrollo de acciones
defensivas en la zona fronteriza con Colombia (...) por la implementación
del Plan Colombia”.
El documento oficial instruye a gobernadores y alcaldes para que organicen
la reserva militar popular; identificando a cada “patriota” en su
caserío según que “uno de ellos sea tirador de fusil, francotirador,
o lanzador de granadas”.
Las palabras de Chávez no son nada ambiguas ni se reducen a amenazas.
“Utilizaremos todas las estrategias posibles, desde una defensa móvil
frente al gigante hasta el ataque”.
El objetivo final no aparece oculto en el papel sobre La Nueva Etapa. Tanto
que, el propio Chávez anunció a sus seguidores que: “la
estrategia de su revolución es quebrar ese eje “monroísta”
dominado por el Pentágono y conformado por Bogotá-Quito-Lima-La
Paz- Santiago de Chile”.
El gobierno ha desatado una abierta y descarada persecución, abusando
inclusive del control férreo que ejerce sobre el Poder Judicial y sobre
el Ministerio Público, para acallar a los periodistas y medios de comunicación.
A la periodista Patricia Poleo se le allanó su residencia y se le abrió
causa penal para que entregue documentos que han servido de soporte a sus últimos
escritos, detallando que el Fiscal Danilo Anderson, asesinado y declarado mártir
de la revolución, fue víctima de una acción de bandas de
extorsionistas a las que, supuestamente, estuvo vinculado. Otro tanto ha ocurrido,
por motivos similares, con la periodista Tamoa Calzadilla, quien fue ya imputada
penalmente y por requerimiento personal del propio Fiscal General de la República
y antiguo vicepresidente de Chávez.
Fue detenido, en fecha reciente y en un aeropuerto del interior, el periodista
y editor del periódico El Nuevo País, Rafael Poleo. Se alegó
la existencia de una orden de detención del año 1991, causa en
la que se le había otorgado indulto en 1993.
También le fue dictada privación de libertad a la periodista
Ibéyise Pacheco, luego de seguírsele juicio por difamación
agravada y por haberse expresado incorrectamente, cuando denunció el
falseamiento de exámenes universitarios por un Coronel del ejército
al servicio de la Revolución.
En otro orden, los canales de televisión más importantes fueron
sancionados por el Ministerio de Comunicaciones a pagar cuantiosas sumas de
dinero en concepto de multas, al considerarlos el Gobierno como instigadores,
mediante sus noticias, del paro nacional ocurrido entre diciembre de 2002 y
enero de 2003.
Fue imputado penalmente el periodista Napoleón Bravo, cuyo programa
de televisión, debido a las presiones gubernamentales, fue retirado del
aire. También fue clausurado el programa de televisión y de entrevistas
conducido por la periodista Marta Colomina, a quien la Comisión y la
Corte Interamericanas de Derechos Humanos habían dado protección
con medidas cautelares. Periodistas del diario El Carabobeño, que se
edita en Valencia, estado Carabobo, fueron aprehendidos en la Base Aérea
Libertador, mientras cumplían funciones específicas, relacionadas
con una manifestación, que en su apoyo anunciaba el presidente Chávez
desde Montevideo, Uruguay. Los militares de guardia alegaron que se habían
tomado fotografías en zona prohibida, por lo que los obligaron a borrarlas,
con el compromiso de suscribir un acta donde se comprometían a no reincidir,
como condición para dejarlos en libertad.
Desde las más altas esferas gubernamentales se adelantó una iniciativa
para que el diputado oficialista y ex presidente de la Asamblea Nacional, William
Lara, incoara demanda penal en contra de Tulio Álvarez, abogado constitucionalista
que investigó al gobierno por el presunto fraude electoral, lo que fue
considerado como una represalia oficial. La demanda se fundamentó en
un escrito publicado en el periódico Así es la Noticia, con la
firma de Álvarez, donde denunciaba un desfalco en perjuicio de empleados
de la Caja de Ahorros de la Asamblea Nacional, cuando ejercía su administración
el diputado Lara.
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