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Reunión de Medio
Año
República Dominicana
Casa de Campo
Marzo 15 al 19, 2002
ESTADOS UNIDOS
Algunos de los más inquietantes problemas que tienen que ver con la libertad
de prensa en Estados Unidos desde la reunión que la SIP realizó
en Washington en octubre pasado tienen que ver con la guerra contra el terrorismo
emprendida por Estados Unidos.
Daniel Pearl, jefe de la oficina para el sur de Asia del diario The Wall Street
Journal, fue secuestrado en enero por un grupo autodenominado "Movimiento
Nacional para el Restablecimiento de la Soberanía Paquistaní".
Investigaba los vínculos locales entre el presunto "terrorista del
zapato", Richard C. Reid, y la red terrorista Al Qaeda, de Osama bin Laden.
Al principio sus captores afirmaron que Pearl era miembro de la CIA, y después
del Mossad, el servicio de inteligencia israelí. Entre otras cosas, exigieron
la liberación inmediata de prisioneros paquistaníes capturados
en Afganistán que son interrogados en la base naval estadounidense de
Bahía de Guantánamo, Cuba. Amenazaron que secuestrarían
a otros periodistas estadounidenses.
La Sociedad Interamericana de Prensa había demandado en una carta entregada
a la embajada de Paquistán en Washington que el gobierno de ese país
hiciera lo que pudiera por conseguir la liberación de Pearl. El editor
de The Wall Street Journal, Meter R. Kann, y el Jefe de Redacción, Paul
E. Steiger, dijeron en una declaración después de confirmarse
la muerte de Pearl: "Su asesinato es un acto de barbarie que constituye
una burla de todo lo que los secuestradores de Danny dijeron creer. Afirmaron
ser nacionalistas paquistaníes, pero sus acciones avergüenzan a
todos los verdaderos patriotas paquistaníes. En los próximos meses
continuaremos buscando formas, públicas y privadas, de rendir homenaje
al gran trabajo y a las grandes obras de Danny".
Desde la muerte de Pearl, se han creado dos Fundaciones Daniel Pearl, una por
obra de su empleador, Dow Jones and Co., y la otra por parte de la familia Pearl.
La última tiene como objetivo respaldar las causas que inspiraron la
vida y obra de Daniel, promover la comprensión entre las culturas y prevenir
la violencia originada en el odio.
Varios sospechosos han sido arrestados en Paquistán, pero el caso continúa
sin resolución.
Entretanto, en el Pentágono, algunos funcionarios del gobierno planificaban
exactamente el tipo de campaña de desinformación que se suma a
la vulnerabilidad de los periodistas y socava la confianza del público
respecto de lo que lee y escucha en los medios. Los funcionarios consideraban
si la recién creada Oficina de Influencia Estratégica pudiera
diseminar desinformación como ayuda en la próxima etapa de la
guerra contra el terrorismo. Tras revelarse sus intenciones a través
de la prensa, la Casa Blanca y el Pentágono negaron rápidamente
la posibilidad de tratar de influir en la opinión pública mundial
mediante la propagación de falsedades a través de los medios.
La protesta llevó al Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, a anunciar
el 26 de febrero que la Oficina de Influencia Estratégica se cerraría.
Hizo hincapié en que el Departamento de Defensa no usó, había
usado, ni recurriría a la desinformación.
Otro hecho inquietante se refirió no a la difusión de información
falsa, sino a la ausencia de información. La Sociedad Americana de Directores
de Diarios (ASNE) emitió un alerta especial sobre cambios en la política
de la Ley federal de Libertad de Información (FOIA) que tienen connotaciones
importantes para los diarios. En octubre, un memorándum emitido por la
oficina del Secretario de Justicia, John Ashcroft, ordenó que antes de
que un organismo federal difunda información en el marco de la referida
ley, debe considerar "la seguridad nacional, mejorar la eficiencia de nuestros
organismos policiales, la protección de información comercial
delicada y, lo que es más importante, la preservación de la privacidad".
Muchos defensores de la libertad de información han expresado su preocupación
de que la política pueda representar un drástico giro en la manera
que ésta afecte el flujo fundamental de información desde el gobierno
federal. Dan Metcalfe y Richard Huff, codirectores de la Oficina de Información
y Privacidad del Departamento de Justicia, dijeron que consideraban que la política
era "un giro natural" bajo una nueva administración que no
debería tener como resultado cambios de consideración. Huff dijo
que la principal preocupación a la luz del ataque terrorista fueron las
solicitudes que tenían implicaciones de aplicación de la ley o
de seguridad nacional. "Es posible que haya algo menos de apertura informativa
discrecional", dijo Huff. El alerta de ASNE pedía a los directores
de diarios que prestaran especial atención a los resultados de las solicitudes
de libertad de información presentadas por sus propios diarios. La ASNE
dijo que estaba buscando instancias de negativas que pudieran constituir un
alejamiento de la política anterior.
La ola de pánico por el ántrax que fue tema de la reunión
de octubre parece haber disminuido pero nadie ha sido arrestado todavía.
La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) había identificado una "corta
lista" de 18 a 20 personas que contaban con los medios, la oportunidad
y un posible motivo para haber enviado las cartas con ántrax que causaron
la muerte de cinco personas en el pasado otoño boreal, dijeron fuentes
policiales. Una de las víctimas fatales fue un empleado de American Media,
mientras que varios otros trabajadores de American Media, NBC y CBS resultaron
infectados en lo que parecería ser, al menos parcialmente, una campaña
contra los medios de comunicación. La última teoría del
FBI es que el probable responsable sea alguien relacionado con un laboratorio
de la Costa Este, oficialmente autorizado.
En Afganistán, el Pentágono mantiene todavía un amplio
control sobre el acceso a las áreas que los periodistas desean cubrir.
Un incidente dramático ocurrió el 10 de febrero cuando el periodista
de The Washington Post, Doug Struck, llegó a Zhawar, un lugar remoto
de Afganistán, para investigar informaciones de que un misil estadounidense
había matado por error a civiles inocentes. A punta de pistola, soldados
estadounidenses le obligaron a devolverse y le advirtieron que le dispararían
si seguía adelante. Struck dijo desde Afganistán que "lo
importante no es si Doug Struck fue amenazado. Esto pone de manifiesto los extremos
a los que llegan los militares para mantener el secreto de esta guerra, para
impedir que los periodistas averigüen lo que está sucediendo".
Un portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos manifestó que
"cuesta creer" las afirmaciones del reportero.
En otro caso en el que la Sociedad Interamericana de Prensa ha protestado, Vanesa
Leggett, una periodista independiente de Texas, fue liberada de la custodia
federal en Houston el 4 de enero, al expirar el período de ejercicio
del gran jurado federal que la había puesto bajo investigación
judicial. Había cumplido 168 días de cárcel por negarse
a declarar ante el gran jurado federal y entregar materiales de sus investigaciones.
Leggett ha solicitado a la Corte Suprema de EEUU que revise su caso, pero este
tribunal hasta ahora no ha tomado una decisión. Los fiscales han dejado
abierta la posibilidad de citarla judicialmente y encarcelarla una vez más.
También en Texas, el presidente Bush ha entregado más de 1.800
cajas de documentos de sus años en que fue gobernador del estado a la
biblioteca de su padre en la Universidad A&M, en vez de hacerlo a los archivos
del estado.
En la ciudad de Nueva York, colegas del ex alcalde Rudolph W. Giuliani llegaron
a un acuerdo con el municipio para que los registros de la alcaldía queden
bajo el control del Centro de Asuntos Urbanos Rudolph W. Giuliani. Estos dos
casos han sido origen de preocupación para los bibliotecarios, que temen
que al colocar registros públicos en manos privadas, las autoridades
y ex funcionarios estarán en capacidad de limitar el acceso público
y de la prensa a sus documentos oficiales.
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